Las estrellas de la madrugada le arropan. La noche (pronto mañana) es de todo menos fría y soñolienta. Es cantarina. Baila. Sonríe. Salta. La noche le despierta y le abraza.
La magia siempre fue una sonrisa para él. Ahora se pregunta hasta que punto se ha vuelto hechicero, pues a cada segundo su boca refleja felicidad. Otro baile más. Es el nunca acabar.
Repasa en su mente toda la dulzura, locura y genialidad que ha visto sin cambiar de luna y vuelve a creer. No en divinidades nunca presentes, sino en lo más tangible del mundo, la vida. Su propia caja de bombones particular.
Magia es descubrir que tienes el increíble chocolate suizo ante ti y sobretodo, que te acabas de rodear de los mejores para compartirlo. Las estrellas le animan a dar el paso. El show ha comenzado.
"Mientes". Retumba en su cabeza. Una vez fue un gran mentiroso. Otra, el más sincero. Con el tiempo descubrió que no miente sino que se esconde cual cobarde, y que no dice la verdad, sino que brota de su boca de forma constante porque no es capaz de estar callado, porque necesita decir algo.
"No miento" es lo que pasea en su cabeza a cada momento. Es así. Quiere sin querer y ella lo tiene que saber. No le prometió nada. Bueno, sí, pero nada que no sea cierto. No le prometió amor profundo y eterno. No quiere prometerlo, porque eso si es una gran mentira. No quiere quererla sin tenerla, ni por él ni por ella, no quiere que su vida sea un "quizás". Él solo busca ser cabal. Y el amor no lo es.
La gente si que miente. Justifican el movimiento de su universo con la excusa de que no controlan sus sentimientos. No es cierto, igual que se controlan los enfados, se puede controlar el estar enamorado. Y él se hartó de amar. Lo suficiente como para no querer hacerlo más. Cuando siente que el sentido se pierde, planta su orgullo como muro.
Una relación no sostiene un corazón. No es la solución a todos los males del planeta. No hay que vivir con ella de forma eterna. Él está bien con su negro, con su solo, con su viento, con sus pequeños momentos. Lo demás es un aderezo que no tiene porque ser eterno. "Yo no le miento".
"No miento" es lo que pasea en su cabeza a cada momento. Es así. Quiere sin querer y ella lo tiene que saber. No le prometió nada. Bueno, sí, pero nada que no sea cierto. No le prometió amor profundo y eterno. No quiere prometerlo, porque eso si es una gran mentira. No quiere quererla sin tenerla, ni por él ni por ella, no quiere que su vida sea un "quizás". Él solo busca ser cabal. Y el amor no lo es.
La gente si que miente. Justifican el movimiento de su universo con la excusa de que no controlan sus sentimientos. No es cierto, igual que se controlan los enfados, se puede controlar el estar enamorado. Y él se hartó de amar. Lo suficiente como para no querer hacerlo más. Cuando siente que el sentido se pierde, planta su orgullo como muro.
Una relación no sostiene un corazón. No es la solución a todos los males del planeta. No hay que vivir con ella de forma eterna. Él está bien con su negro, con su solo, con su viento, con sus pequeños momentos. Lo demás es un aderezo que no tiene porque ser eterno. "Yo no le miento".
He pisado mi asfalto y hacía calor. Pero me daba igual. Yo no me siento española. Ni madrileña de comunidad. Ni de mi barrio. Ni de mi pueblo. Me siento de mi ciudad, que es ciudad de muchos de muchas partes del mundo. Madrid, Madrid, Madrid... Yo me río (de felicidad) en las calles que salen en este video:
Los nacionalismos, españoles, catalanes, vascos o villaconejeños me trauman. No los entiendo. Yo, soy muy individualista y muy poco tradicional, no me gusta mucho identificarme con mi país o mi territorio y mucho menos con todos aquellos símbolos y costumbres que lo representan. No puedo, no está en mi.
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Pero hay gente que se identifica con todo eso. Hay gente que se identifica con una bandera, y con dos. Con una lengua, y con dos. Con unas tradiciones, y con dos. La RAE define una nación con cinco acepciones, de las cuales tres nos interesan (el resto no es que digan cosas que no nos interesen porque van en contra de mi argumento, es que son darle vueltas a lo mismo):
1. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
2. Territorio de ese país.
3. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Estás tres ideas, ¿se contradicen? Es decir, ¿una nación son los habitantes y el territorio de un país nada más? ¿Qué pasa con la tercera idea? ¿una nación no puede ser un conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común? ¿no puede ser España una nación y la vez tener dentro de sí misma otras naciones? He escuchado a catalanes decir que se sienten españoles y catalanes. Era incapaz de entenderlo, pero ahora lo veo claramente. Uno puede identificarse con dos banderas, con dos lenguas y con dos tradiciones diferentes. La RAE también denomina a eso nacionalidad (y así se denomina en la Constitución Artículo 2 y en diversos estatutos). A mí me parece que es una forma de decir nación sin decir nación, la verdad, un vocablo político absurdo.
La Constitución determina en ese Artículo 2 que:
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Por lo tanto la nación española es indisoluble y común a todos, pero en ningún punto marca la imposibilidad de que exista una nación dentro de la misma nación española. Y más cuando reconoce nacionalidades, que según la RAE son lo mismo que naciones. No soy juez del Tribunal Constitucional y no tengo su inmensa experiencia y sabiduría, pero no creo que el término "indisoluble unidad" sea justificación para rechazar a otras naciones en el interior de España.
Después de mucho pensar me he dado cuenta de hasta que punto es discriminatorio para los catalanes, que si se sienten una nación porque así lo aprobaron en referéndum les estén diciendo que se den una vuelta. No vivo en Cataluña así que no sé hasta que punto esto afecta e importa a los catalanes, pero me pongo en su lugar y me jodería bastante. A saber cómo acaba esto.
Risas. Su cabeza retumba en risas. Vuelve a oler a caramelo tostado, dulce y rojizo. Y más risas. Malvadas, locas, alegres, histéricas. Euforia. ¿Qué pasa en su cabeza? ¿Quién canta?
Tiembla. Y da vueltas. Los nervios le matarán. Devora segundos con la esperanza de que se vuelvan minutos, horas, días y semanas. Pero solo son segundos. Sabe que pase lo que pase estará bien, porque aprendió a estarlo. Eso no quita que necesite una respuesta para poder respirar.
En los momentos cuerdos se ve un loco. En los demás sabe que hay algo entre el caramelo tostado. Algo dulce, encantador y divertido. Algo que que provoca risas hasta el sofoco. ¿Lo encontrará? Ojalá, pinta genial.
Duda un segundo. ¿Querrá encontrarme así? Por su cabeza recuerda a tanta gente huir. “Pero esto me esta buscando a mi" No se lo va a impedir.
Oscuridad. Negro y noche se llevan bien. Son los únicos amantes que le gustan. Funcionan, son iguales, no se traicionan, se quieren. Las lágrimas arden. Esta metáfora siempre fue fascinante. Está cansado, pero, ¿cuándo no? Como siempre. Y como siempre todo vuelve a dar igual. Parece que no aprende, que le va luchar y perder.
Últimamente todo da vueltas. La prosa le secuestra. La prosa se ríe de él, él que es poesía, poesía tonta. Tan tonta. Se agota. No sabe que quiere. La mejor dama de todas le dijo que no se vende. Él empieza a entenderlo. ¿Quién lo va a querer? No se vende. No se lee. Se guarda entre cajones. ¿Y no perderé? ¿Qué seré? La dama le vuelve a responder -Nobody-. Whatever. La traición hierve. Igual es una fantasía, pero de todos modos duele.
Le quema el agua caliente. Da igual, es ese abrazo fugaz, el único que cree que tendrá. Lo cree. ¿Habrá más? Ya no quiere esperar, se ha llegado a hartar. Otro final. ¿Cuántos van? ¿Cuándo va a madurar? Él que se lo cree todo. Todo se va. Nobody. Se va a ocultar.
Siente a un nuevo mundo en la puerta. Le teme. Lo nuevo siempre nos da miedo. Se volverá a caer. No es su mundo. Su mundo es solo suyo. Aunque no fue así, cree que tocó lo nuevo con los dedos y se quemó. No quiere más, no. Nobody. Oscuridad, hazle un hogar, porque se va.
Está. ¿Se decidió? Si, pero no.