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Hedonismo

Yo no tengo fe en el futuro, ya lo dije una vez. No significa que todo me de igual, pero no me ato a nada demasiado y asumo que todo lo que tengo puede desaparecer sin que me de cuenta incluso aunque luche por mantenerlo. La vida me ha hecho así, y no me parece algo triste, ¿sabéis por qué? Porque a día de hoy no espero nada de la vida más que una cosa: que me permita reírme siempre.

Reírme, cantar, comer chocolate, sentir la lluvia y el viento en la cara, bañarme en agua caliente, taconear, enseñar una pierna, tocarme, leer algo maravilloso, escribir algo que me creo que es maravilloso o aprender algo nuevo, desconocido y fascinante es lo que da sentido a mi existencia.

Soy hedonista, mi felicidad no se basa en un sentido, en un objetivo, en un sueño, en un amor o en una carrera (que no quita que tenga algunas de esas cosas). Mi felicidad se basa en las pequeñas cosas y a día de hoy, a no ser que me venga la regla, soy el ser más feliz del universo.

¿Y esto de dónde sale?

Ser bisexual me da acceso a una información quizás irrelevante para muchos pero terriblemente interesante para mí, que siempre me intrigó si la tendencia sexual la traemos de casa, nos la crea el ambiente, o directamente nos la inventamos nosotros mismos como quien se inventa su propio peinado (tan absurdo creer esto último).

En mi caso tengo sumamente claro que todo lo que soy no lo he elegido, pero tampoco me viene del parto, todo lo que soy es lo que he vivido. Siempre supe que lo que yo fuera iba a estar bien. Con el tiempo descubrí que, hedonista de mí, la carne, supiera a tierra o a flores de campo (toma topicazo) me encantaba. Y de eso, a darme cuenta de que hombres y mujeres eran irrelevantes en un mercado en el que no me cuenta nada más que olor, piel, pelo y cerebro no había nada. Creo que saber que podía gustarme todo me ayudo a descubrir que me gustaba todo, quizás si hubiera estado censurada nunca lo hubiera asumido. Soy hedonista (no sé porqué) y eso hace el resto, así que quizás ser bisexual simplemente vaya con mi carácter. Me intriga que opinan el resto de bisexuales y homosexuales de esto.

Es curioso como las hormonas nos hacen evolucionar de que en la infancia un beso de cine nos de asco hasta que años más tarde nos matemos por acabar en la cama con alguien.

Bueno, no todos. No sé si alguno de vosotros tendrá entre sus amigos uno de esos espécimenes antinaturales y extraños a los que no les interesa el sexo. Son los llamados "asexuales" y curiosamente he visto solo hombres en esta categoría. Tipos que muestran total indiferencia (no quiero incluir a los que muestran asco, porque quizás ahí haya cierta represión) por el sexo. Es alucinante, de verdad, es como si me dices que a alguien no le interesa comer. ¿Será verdad que son asexuales o solo es una pose tímida, reservada, reprimida o vete tú a saber qué?

Cultura de masas (críticas y ampliaciones)

Estoy enfadada. Al parecer como leo Harry Potter soy idiota. Al parecer como leo novelas románticas soy idiota. Al parecer mis amigos que se compran varitas son idiotas.

¿No tengo criterio? ¿No tengo cultura? ¿No tengo inteligencia? ¿No tengo vida? Venga ya. Trabajo, estudio, salgo y en los ratos libres leo lo que me sale del pie, cuanto más tonto y absorbente mejor, no me voy a dedicar a la reflexión máxima en los pocos ratos que tengo para descansar.

La cultura de masas, los best sellers, la televisión, son un break dentro de un mundo en el que nos caemos veinte veces diarias y muchas de ellas no tenemos ganas de levantarnos y nos apetece mandarlo todo a paseo. Pero sacamos fuerzas de donde no hay, y nos levantamos porque quizás cuando lleguemos a casa a las diez de la noche alguien o algo nos provoque una sonrisa, aunque no sea sesudo ni educativo.

Amo la literatura clásica, me encanta analizarla, la vivo en cada una de mis clases y la absorbo en mi para el futuro y el presente. Pero no me la voy a leer en mi tiempo libre, porque me requiere esfuerzo y no la disfruto igual. Me gusta pensar, elaborar teorías sobre el mundo, la vida, la política y la filosofía y por esa misma razón sé que todo en la televisión es mentira, pero eso no me quita que esta me divierta y me guste verla.

El ocio es necesario y esencial, y las altas reflexiones se quedan siempre en las universidades. ¿Es culpa de la cultura de masas? No, es culpa de las altas reflexiones, cuya dificultad no es adecuada para la vida real, igual que las historias de novelas románticas no son la realidad. Altas reflexiones que tienen tanto ego que al acercarte a ellas te dan la bienvenida en las narices diciéndote que eres idiota por vivir en la cultura de masas. Así desde luego que, siempre serán altas reflexiones de altos egocéntricos.

Personalmente, los idiotas son aquellos que se creen más grandes que el resto porque no leen best sellers, no ven televisión o vete tú a saber qué más cosas de bajo nivel hago. Me da igual, soy idiota, o algo.

Transgresión

Acaban de dejarme un comentario que me ha recordado algo. Fui hace un tiempo a ver la película sobre la relación homosexual de Dalí y Lorca, Little Ashes, en España se llamo Sin Límites.

Confesaré, que la película, en especial el comportamiento estrambótico de Dalí, me llamó la atención y me descolocó en algunas escenas. La relación está bien reflejada y Lorca está maravillosamente interpretado, pero no es el tema.

La cuestión es que Dalí, se salía del tono en todo momento. La locura, era su camino, incluso fuera de la legalidad, del sentido común y de su buena imagen. En una de las escenas, Dalí le dice a Lorca que había que traspasar los límites. Y me pregunté si para ser un genio había que estar loco. Si para triunfar, para hacer grandes cosas, había que salirse de los límites, de las normas, de las leyes. Si todos los genios viven atormentados, si realmente se puede mostrar genialidad entre tanta desgracia, y, sobre todo, de qué vale ser genio si no puedes disfrutarlo. Qué raro es el mundo.

¿Tiene sentido?

Llevo varios meses medio perdida. Quién me conoce muy bien sabe que yo vivo en la Luna, que tengo un millón de sueños y que en los tiempos de crisis (cómo este terrible año) me ato a ellos como a un clavo ardiendo. Siempre me digo que todo pasará, que ya vendrán tiempos mejores, que hay pequeñas y maravillosas cosas por las que merece la pena luchar. Y eso, es lo que les digo a los demás cuando se sienten mal.

Pero como el día que te dicen que Papá Noel no existe, un día abrí los ojos y me di cuenta de que soñaba de más. Y desde entonces, camino sin rumbo, vivo por vivir y; a pesar de que disfruto de los momentos buenos; creo que mi futuro es terriblemente negro. Leía el otro día un artículo de El País sobre mi generación que lo define perfectamente.

Os hago un breve resumen. Generación ni-ni, ni estudia, ni trabaja y que se enfrenta al riesgo de tener un peor nivel de vida que sus padres. Generación sin ilusión y sin proyectos, generación que no quiere hacer nada porque cree que no servirá de nada, que aquello que estudie no les será útil, que el trabajo que hay es una basura y que, citando la mejor parte del artículo "A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto."

Y me sentí perfectamente definida ahí. Veo a la vida dar tantas vueltas que me intriga si vale la pena soñar con algo. Si vale la pena planear cuando los planes se irán a paseo. Durante toda mi vida he ido descartando cosas que no haría porque no me gustaban o no tenía capacidad para ellas, y mis opciones actuales no pintan nada bien. Y cada vez más oigo a la gente decirme "tu acabarás así" (sustituir "así" por esas cosas que detestaría terminar haciendo, por muy dignas que sean). Mientras lo oigo voy buscando la soga para colgarme.

¿Porqué no puedo recuperar mi bello futuro? Por el momento, y a modo de conclusión positiva, ayer me di cuenta de que mi futuro definitivamente no está en España. Y no porque el trabajo sea malo, las casas caras, las carreras feas. Porque aquí nunca seré lo bastante libre como para vivir a mí modo. Latinoamérica, ve haciéndome sitio.

Lo que hay que ver

Antes de nada, estoy probando las entradas por correo, si sale raro, es un experimento, se siente.

¡Y ahora vamos a lo divertido! El otro día en una nueva salida con dos de las tres personas que me caen bien de mi clase, Vanesa me contó que había una chica estadounidense, fan de la cultura japonesa en Youtube, que a base de grabarse vídeos poniendo caras monas con pinta de japonesa y decir cuatro palabras en japonés logró record de visitas, comentarios y suscripciones en la web. Y a lo tonto a lo tonto, se ha hecho hiper famosa en Japón, tanto es así que una cadena de televisión de allí la pagó el viaje para entrevistarla. Eso es tener suerte de tonta y lo demás tonterías.

Así que, en mi inmensa ilusión por ir a Japón, ser japonesa, hacer el lerdo delante de una cámara y esas cosas he decidido imitar a la chica, poner ojitos y sonrisa de "soy sumisa", y dedicarme desde ahora a grabar vídeos . ¡Ale, a reírse de la chica que la vida son dos días: uno en Japón y otro soñando con Japón!


Abrazos, besos y muchos te quieros

Dicen que somos iguales y mienten como bellacos. Que tenemos las mismas oportunidades. Y vuelven a mentir. Que compartimos. Y mienten un poco más. Me pregunto cuantos hombres van metiendo la mano en los váteres de sus casas para limpiarlos, me pregunto cuantos hombres han cortado las uñas a sus hijos sin que nadie se lo dijera, me pregunto cuantos hombres no han podido seguir con su ritmo de trabajo porque tenían un hijo a su cargo, me pregunto cuantos hombres planchan, cuantos recuerdan los cumpleaños de toda la familia, me pregunto cuantas mujeres más morirán para que ellos se den cuenta de que las cosas no están para nada igual.

Y os contaré un secreto. Cuando era niña, me dije que quería triunfar, que quería hacer grandes cosas, que quería dejar huella. Y pensé que (como todos), quería tener hijos, cuidaros y educarlos. Pero veía a mi madre dejarme en el colegio a las siete de la mañana para irse a trabajar y me lo pensé mejor. Me di cuenta de que no iban a poder ser las dos cosas, que tendría que escoger una de las dos, porque si tenía hijos tendría que criarlos en un 75% (y me quedo escasa) yo. Y no podría dar todo lo que quisiera y tuviera que dar en mi carrera. Elegí lo primero, por cierto, me quedé con el trabajo.

Pero el día de la mujer no es un día para decirle a los hombres cuan equivocados están, ni para contar cuan mal están las cosas. Es para dar un abrazo, un beso y mucho amor a aquellas cuya profesión es ser mujer. A aquellas que se matan, ayer, hoy y mañana, en su casa, en su trabajo y en un río porque las ahogaron. Hoy es el día de dar las gracias al llamado sexo débil, que una vez al mes se quiere morir por ser mujer (pero sigue como si nada pasara) y que el resto de días se pregunta cuando acabará todo lo que tiene por hacer. Así que, señoras y señoritas, acordaros de que sin vosotras, el mundo no sería lo que es.

Y os dejo con Forges, que sus viñetas del día de la mujer, siempre me emocionan.