Canciones masculinas

A cada uno de los hombres que movieron mi vida por H o por V, les doy una canción. Y esta es la lista.

Quién me dio la vida, el amor por el conocimiento, y el odio por su absurdo e inmaduro comportamiento, se llevará siempre Galletas de La Casa Azul. Porque, no se si sabes, que ya no te quiero, que ni siquiera te echo de menos y aunque tu creas que he perdido el tiempo, he construido un gran mundo en un rayo de sol.

Eres el hijo que nunca tendré, y por eso pase lo que pase, siempre te voy a querer. Para mi Héctor, la mejor nana del mundo de Miguel Hernández y cantada por Serrat. Hazme un favor, Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en tus ojos, la luz del mundo.

¡Qué le voy a hacer si el pasado nunca vuelve, Alex! Tenía que ser para él Toda la noche en la calle, de Amaral. Y es que, ahora me quiero reír.

Puedes contar conmigo (hoy, mañana y siempre) es para mi americano favorito, porque no quiero ganar, ahora eso que más da. Y hoy solo quiero creer que recordarás, las tardes de invierno por Madrid. Porque nunca hubo maldad, solo ingenuidad, pretendiendo hacernos creer, que el mundo estaba a nuestros pies. Y muchas cosas más, que tú ya sabes.

Ya lo dije alguna vez, Nena Daconte me recuerda tremendamente a Marco. Y es que tu viste esa inesperada sensación la de estar sola con tanta gente alrededor ¿Por qué me recuerda tanto a Bilbao? Bueno, Las malditas Golondrinas para tí querido.

Nadie como tú. Y aún, a día de hoy, nadie. Tienes ese don de dar tranquilidad, de saber escuchar, de envolverme en paz. A mi mexicano favorito, a mi ángel de la guarda, a Néstor le dejo esta perla de La Oreja.

Empiezo a no dar nombres para no desvelar secretos. A mi chico del tren, que dejo de ser del tren con rapidez. Tú sabes que en nosotros hay demasiadas casualidades, simplemente no lo quisiste ver, aunque quizás lo hubieras visto si fuera más guapa, y un poco más lista, si fuera especial, si fuera de revista. Lo nuestro siempre será un eterno Jueves.

Cada vez me que dices hola parece la primera vez. ¿Quieres venir al centro a tomar café? Hoy va a ser el mejor día de mi vida (si tu estuvieras por mí lo sería). Todo tan Casa Azul. Lo dejo ahí.

Tu y yo, y eres el último de esta breve lista, compartimos todo. Compartimos la cuerda del reloj, las campanitas mágicas, el día menos pensado, el record del mundo en querernos, la carita empapada, las rosas (porque ya sabes que me encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así), la esperanza que dice "quieta, hoy quizás si", las excusas que ni tú entendías. Pero tú y yo, sobretodo compartimos el beso (¡muack!).

Crónica de la devastación

Todo estaba negro. Cuando apareció parecía ser bueno. El fuego da calor, el fuego trae emoción. Pero en el frío de la noche, se congelan troncos de árboles. Nada se ve entre la eterna ceniza negra y una enorme luna nueva. En la oscuridad no hay orientación. El bosque no sabe si quiere ser bosque o ya no. Recuerda cuando era verde, recuerda cuando tuvo nieve. Una culebra traviesa, por él corretea, en busca de un cobijo que se deshizo. Ardió, como arde un alma tras malas palabras. Demasiadas veces, fue prendido el fuego, locos vengativos lo dejaron destruido. Se muere por dentro, se mueren raíces, se mueren conejos. Y tras el fuego el horror, el horror de morir una vez más, de tener que tener que volver a germinar.

Bajo las cenizas, asoman brotes de vida, pero el destino no desea esa salida. Las nubes violentas lloran la pérdida, y sus ríos de agua arrastran las pequeñas plantas. Quiere el bosque volverse desierto, prefiere no ser nada a ser tristes matas una y otra vez asesinadas. Cien años siendo algo, qué difícil será cambiarlo. El cielo encapotado, le mira desalmado. Todo está cambiando.

30 defectos

¡Qué vivan las listas! Ando rara, propongo jugar a la auto flagelación (?) [el que me siga en fotolog ya leyó uno parecido una vez].

1. La responsabilidad universitaria no es mi fuerte.
2. Soy vaga, hasta cuando ser vaga puede traerme consecuencias terribles.
3. Soy maniática, las cosas más tontas me molestan.
4. Soy sucia, no hay cosa que haga menos en este mundo que limpiar.
5. Pero gastar agua se me da genial, me baño siempre, en vez de la ecológica ducha.
6. Soy una cobarde, cuando algo va a traer problemas no lo digo fácilmente, me callo.
7. Soy una obsesa, se me meten imposibles entre ceja y ceja y no paro de darles vueltas.
8. Soy una metiche, todo me interesa y lo quiero saber, y luego me monto mis películas.
9. Me molesta cuando otro sabe más que yo, y me mato por averiguar como pasó eso.
10. Amo comer mucho y mal, lo hago constantemente, soy adicta a comer fuera de casa.
11. Conozco perfectamente ese defecto y no me da la gana arreglarlo.
12. Y sigo comiendo lo primero que encuentro, sólo por aburrimiento.
13. Y no hago ejercicio, para arreglarlo más.
14. Y como colofón me paso la vida aquí tirada frente al ordenador.
15. Conclusión: mi salud me importa poco.
16. Soy rencorosa, perdono, pero no suelo olvidar.
17. Soy cabezota, si quieren pisarme, respondo más fuerte, jamás cedo, solo por amor.
18. Me creo que sé cantar y voy por ahí cantando como si fuera Pavarotti.
19. Presumo de lectora, pero ya casi no leo nada, porque cuando un libro no me gusta, lo abandono, y ya casi no hay libros que me gusten.
20. Soy antipatriótica, odio mi país, sus tradiciones, su cultura... Jamás me he sentido española.
21. Gasto muchísimo dinero por tonterías, no ahorro nada.
22. Soy caprichosa, si algo quiero, aunque ya lo tenga parecido o sea una chorrada, me mato para tenerlo.
23. Tengo un montón de prejuicios absurdos hacia la gente que considera divertido emborracharse.
24. Soy muy controladora, yo hago, yo manejo, yo ordeno, y si no es así, me pongo enferma.
25. Amo conducir rápido, todo sea que un día me traiga problemas.
26. Hago caso a gente que me habla por rutina, pero no me interesa nada de lo que dicen, ni hacen.
27. Soy una histérica.
28. Adoro a cierta gente hasta la locura.
29. Soy radical con muchas cosas, o me odio, o me amo, o tengo yo toda la culpa, o no la tengo.
30. Pero siempre yo yo yo yo.

9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1... ¡20!

Las que faltaban, ahí van:

9. Guardar cosas es malo. Da igual si es basura, ideas o sentimientos. Todo acaba saliendo, estallando y creando destrozos.
8. La elegancia es sencillez y correcta combinación de colores. Lo demás es cirquense, no malo, simplemente antiestético.
7. Vivir es competir en un ambiente hostil. La cuestión es ser metamórfico y adaptarse al medio.
6. Dar compensa siempre. Aunque solo sea por el auto orgullo que genera.
5. El amor es la cosa más complicada del mundo. O al menos, que logre su objetivo.
4. La rutina no funciona, es imposible hacer algo todos y cada uno de los días de nuestra vida, a parte de comer, ir al baño y dormir. (Mi falta de constancia en esta sección lo demuestra)
3. La paciencia es la mejor virtud para la vida, puesto que en su extensa longitud, lo que más haremos será esperar.
2. Cambiar es algo normal. No debemos tener miedo a ser otros que nunca quisimos ser, la vida da muchas vueltas.
1. Hagas lo que hagas, ponte bragas asúmelo. Tenía que decirlo (lo de las bragas). Da igual que consejos sigas o no sigas, pero nunca niegues tus propios hechos.

Y eso es todo. Me voy a ver si vivo un poco estos 20 años, que ya va siendo hora.

10 para los 20

Señores con traje nos engañan en cada esquina, escucharles puede ser divertido, creerles te puede hundir.

Muy metafórico lo sé. La idea es sencilla: somos unos vendidos. Las grandes empresas nos venden ilusión, sueños y deseos en libros, canciones, películas, series, publicidad y demás productos.

Grandes producciones dignas de disfrutar, sin duda, pero hay que tener mucho cuidado con lo que vemos, porque tiende a ser mucha estafa y muy poca realidad. Parece muy obvio decir que las películas no son reales, pero quizás, si os digo que los finales felices no existen, entenderéis de que os hablo.

Puede ser una obviedad, pero no lo es tanto cuando todos y cada uno de nosotros nos pasamos la vida buscando ese final feliz.

11 para los 20

Somos millones. De razones, de problemas, de ideas... no hay que olvidarlo.

Qué poco pensamos en los demás. Cuando alguien hace algo, tiene una razón. Mayor o menor lógica, pero razón. Nos gustará o no, pero es una razón. Una razón atada a una idea, a una educación, a un problema, a una circunstancia, a un carácter. Una razón que no debe ser ignorada.

No nos damos cuenta de que vivimos a lado de otros y de que esos otros, tienen un mundo tan amplio y tan problemático como el nuestro. ¿Porqué nos cuesta tanto ponernos en el lugar del otro?

Una de las mayores virtudes de este mundo, es la de saber entender al otro, saber pensar en los demás. Es quizás, la forma más barata y más valiosa de generosidad.

12 para los 20

Todo lo que se sale de lo común es digno de tener en cuenta.

He pensado mucho en como expresar esto. Porque hay salidas de lo común y salidas de lo común. Considero una salida de lo común ir matando gente por la vida, y la considero digna de tener en cuenta, pero en cuenta en el presupuesto carcelario.

Más allá de asesinatos y demás ataques físicos contra personas inocentes, a lo que yo me refiero es a aquello que es creativo, divertido y apasionante pero que mil veces tildamos de locura o absurdez.

Si miramos a la historia, suele pasar que lo que hoy es locura, mañana es genialidad. Por lo tanto, no perdamos de vista lo loco.

13 para los 20

El caos es antiproductivo. No se puede hacer nada bien entre desorden.

Esto no significa que haya que ser ordenados siempre. Hay que ser ordenados a la hora de trabajar o estudiar. La casa y el corazón pueden ser el mayor desastre del universo, pero si queremos se eficaces tenemos que ser ordenados.

Me paso la pida ordenando y haciendo listas, porque todo funciona mil veces mejor así, nada se olvida, no queda ningún cabo suelto. Soy muy friki ya lo sé, pero hacerme caso.

Con orden, todo va como la seda.

14 para los 20

Perdona todo lo que puedas, olvida solo cuando sea merecido.

Cada día nos hacen mil maldades, la mayoría, tan pequeñas como llegar tarde a una cita. Todas las debemos perdonar, porque no sirve de nada mantener un pulso contra todo el que tropieza con nosotros.

Pero en el fondo, quedan ahí. Esperando su momento, esperando a la siguiente cosa que suceda, atentas a formar una larga montaña de hechos sin sentido y justificación que cubren cualquier otra cosa digna de valor. Y entonces es cuando se descubre la realidad, y es que alguien nos está tomando el pelo, dicho finamente.

No es una actitud rencorosa, sino precavida. Perdonar debe ser fácil, olvidar es algo que hay que ganarse.

15 para los 20

La música es vida. Cuando suena nos entra por las venas y nos recorre todo el cuerpo dándonos algo especial.

Da igual lo que pase, la canción adecuada puede manipular nuestro estado de ánimo para bien o para mal. He visto a gente deprimirse en una fiesta por una canción les recordaba a una pena. He visto a gente deprimida bailar sonrientes gracias a una canción maravillosa.

Cuando pasan los años, muchos abandonan la música. No lo hagáis, porque perderéis un millón de amigos, cada uno de los acordes de esas canciones que dejáis atrás. A cada uno le gusta una cosa distinta, las óperas, el rock, el hip-hop, el flamenco... Pero siempre hay alguna que nos mueve.

Nos hace sonreír un lunes por la mañana, nos hace olvidar todo aquello que nos sienta mal, nos hace cantar a gritos mientras limpiamos con el aspirador, nos hace sentirnos más nosotros, más otros, más vivos.

16 para los 20

El tiempo, además de oro, es un bálsamo.

Siempre que debo consolar a alguien le digo que se de tiempo. Le digo que tarde o temprano dejará de doler y pasará. Que mañana será otro día y se habrán olvidado. Y a mí me digo lo mismo, obviamente.

Lo tengo totalmente demostrado, el tiempo, la vida, las estaciones del año, nos curan. No es que se olvide siempre, pero si nos cicatriza, nos alivia y nos relaja, tanto en las heridas físicas como en las psicológicas. Lo mejor que puede hacer uno cuando está mal es sentarse, descansar y seguir viviendo. Sacar las fuerzas de ese rincón en el que las guardamos para ocasiones difíciles y tirar hacia delante, porque a medida que avancemos nos sentiremos un poco mejor.

No debemos olvidar que muy pocas cosas son irreversibles y todo es superable. Es cuestión de dejar al tiempo hacer.

17 para los 20

Hagas lo que hagas sonríe, nunca se sabe donde está la cámara.

Una vez descubrí que cuando presentaba cosas en audio, si sonreía al decirlas, quedaban mucho mejor. Todo queda mucho mejor con una sonrisa. Aunque no tengamos ilusión ni ganas de mostrarla, una pequeña sonrisa, creada a partir de cualquier mínimo pensamiento de felicidad, vale millones.

Con una sonrisa, hacemos sonreír al de al lado y eso, nos hace sonreír más aún. Con una sonrisa nos vibra el corazón, nos sentimos un poquito mejor. Da igual cuantas arrugas cree, reír nos hace libres, bellos y felices y no debemos renunciar a eso nunca. Ocultar una sonrisa es ocultar un tesoro.

Yo creo que ese es el secreto de la felicidad, reírse de todo lo risible.

18 para los 20

Todo el mundo tiene algo bueno en su interior. Es cuestión de buscar.

Suena muy cursi, lo sé, pero es la mejor forma de expresarlo.

Esto lo decidí cuando no podía soportar a Marco, que era mi mejor amigo (no recomiendo a nadie vivir algo así, no soportar a un amigo). Me obligué a mi misma a tirar de él, a sacarle las cosas buenas (¡Tiene tantas!) y a ponerlas en la balanza con las malas (que no eran muchas, pero si destacables). Las buenas pesaban mil veces más. Siempre pesan más.

Así, cuando me dan ganas de matar a alguien, esas ganas terribles y enormes con las que no te ves capaz de mucho más que de agarrar el bazoka, me paro. Me paro y pienso: Pero, ¿tiene cosas buenas, verdad? Y mientras las enumero, se me quita el instinto asesino.

Que tire la primera piedra el que no tenga virtudes. Que se ponga a recibirla el que no tenga defectos.

19 para los 20

Todo, absolutamente todo, es relativo. Vívelo así.

Nuestras desgracias al de al lado le pueden parecer ínfimas comparadas con las suyas. Nuestras alegrías pueden ser una estupidez para quién no las puede comprender. Nuestros enfados, normalmente, no tienen sentido alguno para quién los provoca.

Para unos serás bello, para otros horrendo. Algunos adorarán lo que hagas, otros lo odiarán hasta querer pegarte. Habrá cosas que te apasionen y tu alma gemela no pueda soportarlas. No importa de que hables, siempre habrá quién opine lo contrario.

Nada está bien ni está mal, simplemente está. Hoy es un drama, una ilusión, una confusión, pero probablemente, mañana no será nada.

20 para los 20

La vida es un millón de pequeñas sonrisas y un millón de grandes sufrimientos. No olvides nunca que el buen perfume, viene en frascos pequeños.

Cuanto más lo pienso más creo que esta vida, en bruto, es un asco. Desde la primera leche que nos damos al empezar a andar hasta la última que nos damos al morir nos toca sufrir una y otra vez errores y decepciones. Sueños que no se cumplen, esfuerzos en vano, pérdidas terribles. Y nunca paran. Ayer mismo, sin hacer nada para ganármelo, alguien me rompió el corazón de un modo asombroso.

Pero de vuelta a casa, el reproductor de música tiene una gran canción, una de esas geniales que si puedes, cantas a gritos. En la nevera, todavía queda un pedacito de chocolate. En la tele, alguien ha decidido que su trabajo, sea arrancarte una sonrisa. Otros no lo tienen por trabajo, pero de todos modos lograron hacerte reír con un e-mail que acaban de enviarte. El viernes por la tarde alguien se pondrá a cantar contigo en medio de la calle simplemente porque sí. Y el lunes, a pesar de ser lunes, una salida de tono de esas sexuales, te hará llorar, pero de risa.

No hay una gran razón para seguir adelante. Hay un montón de tonterías que te envuelven y te permiten seguir rodando en una carretera llena de baches.

21 para los 20

Hoy día 9 de octubre mi hermano cumple 12 años. ¡Cómo pasa el tiempo! Yo me acuerdo de cuando nació, tan grandote... y ahora es canijo a pesar de los años que han pasado. Siempre he pensando que mi hermano es la persona que más me dolería perder en este mundo, es lo que tiene ver nacer a alguien. Pero el tema no es mi pitufo particular, sino yo, que para eso es mi blog y tal.

Faltan 21 días para mi cumpleaños, un cumpleaños que llevo un año esperando y analizando. Cuando cumplí 15 me sentí traicionada, porque en 15 años no me había pasado nada interesante. Cuando cumplí 18 me volví a sentir traicionada, porque nada era tan especial como me lo habían pintado. Y de camino a los 20 me las he visto negras para encontrar sentido a mis dos décadas. By the way, nadie me puede quitar mis veinte años de carcajadas y canciones cantadas.

Por el camino he aprendido y desaprendido, he sacado en claro algunas cosas oscuras y otras claras. Y en una pequeña, nueva y temporal sección que será diaria hasta el día 30 os las voy a contar. Igual mañana dejo de tenerlas claras, pero hasta que se haga de noche, podréis conocer mis 20 consejos, para los 20.

Posdata: Matías no te daré copyright porque lo creas o no esto lo tenía pensado antes de que tu crearas tus máximas (?) -Para el que no lo entienda, seguir el link (y acabo publicitándole, de verdad...)-

Cultura de masas (críticas y ampliaciones)

Estoy enfadada. Al parecer como leo Harry Potter soy idiota. Al parecer como leo novelas románticas soy idiota. Al parecer mis amigos que se compran varitas son idiotas.

¿No tengo criterio? ¿No tengo cultura? ¿No tengo inteligencia? ¿No tengo vida? Venga ya. Trabajo, estudio, salgo y en los ratos libres leo lo que me sale del pie, cuanto más tonto y absorbente mejor, no me voy a dedicar a la reflexión máxima en los pocos ratos que tengo para descansar.

La cultura de masas, los best sellers, la televisión, son un break dentro de un mundo en el que nos caemos veinte veces diarias y muchas de ellas no tenemos ganas de levantarnos y nos apetece mandarlo todo a paseo. Pero sacamos fuerzas de donde no hay, y nos levantamos porque quizás cuando lleguemos a casa a las diez de la noche alguien o algo nos provoque una sonrisa, aunque no sea sesudo ni educativo.

Amo la literatura clásica, me encanta analizarla, la vivo en cada una de mis clases y la absorbo en mi para el futuro y el presente. Pero no me la voy a leer en mi tiempo libre, porque me requiere esfuerzo y no la disfruto igual. Me gusta pensar, elaborar teorías sobre el mundo, la vida, la política y la filosofía y por esa misma razón sé que todo en la televisión es mentira, pero eso no me quita que esta me divierta y me guste verla.

El ocio es necesario y esencial, y las altas reflexiones se quedan siempre en las universidades. ¿Es culpa de la cultura de masas? No, es culpa de las altas reflexiones, cuya dificultad no es adecuada para la vida real, igual que las historias de novelas románticas no son la realidad. Altas reflexiones que tienen tanto ego que al acercarte a ellas te dan la bienvenida en las narices diciéndote que eres idiota por vivir en la cultura de masas. Así desde luego que, siempre serán altas reflexiones de altos egocéntricos.

Personalmente, los idiotas son aquellos que se creen más grandes que el resto porque no leen best sellers, no ven televisión o vete tú a saber qué más cosas de bajo nivel hago. Me da igual, soy idiota, o algo.

Vasile quiere dramas (qué importa a costa de qué)

Es increíble que la vida privada de los actores, toreros, modelos, cantantes y presentadores nos interese tanto. Pero más increíble es que la vida de gente parientes y ex-parientes de esas personas conocidas también nos interese. Y más increíble todavía que los montajes de gente que a saber si tiene o no relación con gente conocida nos interese. Ahora, que para alucinante de verdad es que haya gente que pague y mantenga todo el circo. Y en España, uno de los maestros de ceremonias es Paolo Vasile, consejero delegado de TeleCinco, que el domingo fue entrevistado por el Magazine de El Mundo.

El enemigo declarado de LaSexta, y más concretamente de los chicos del programa Sé lo que hicisteis, que primero dieron palos a su cadena de televisión por remover en la mierda ajena y que tras que les pusieran una demanda por emitir sus imágenes, le dieron palos a él; va de elegante en sus respuestas pero demuestra que es lo que hace.

Le gustan los dramas y los monta en el 80% de la programación de la quinta cadena, no entiende el humor y por eso no entiende LaSexta ni sus críticas cargadas de buena comedia. Se queja de que le ataquen e intenten destruirle sin ser un personaje público, cuando mucho antes de que LaSexta existiera él pagaba a gente para que hiciera lo mismo (o peor, porque a él todavía no le persigue una jauría de reporteros) con otros. Ojalá nunca le toque ver cómo diseccionan las causas de su muerte sin criterio ni respeto como han hecho en sus programas. Ojalá nunca le toque ver cómo alguien paga a una mujer para que esta vaya diciendo por ahí que es su amante, como han hecho en su cadena tantas veces. Tiene suerte de que su guerra sea contra la gente inteligente de SLQH y no contra sus propias redacciones llenas de gente sin principios.

¡Cómo me molesta tanta hipocresía, carajo!

Egolatría

Vanos intentos por hacerme actriz (?)


Crónica de una batalla

Por las venas le fluye el veneno. El vaso fue colmado hace mucho y ahorra las lágrimas se derraman en la mesa. La guerra empezó hace años y promete no terminar nunca. Al menos el plan de ataque de él es ese, el de desgaste.

Se siente malvado, cruel, con ganas de matar, pero sobretodo de matarse. La lucha resulta agotadora y saber que no tiene fin más aún. Pero cómo en la vida, no ha llegado a ella por elección sino por fuerza. Por fuerza está en una lucha de fuerza en la que no tiene ninguna fuerza. No es nadie en el campo ni tiene arma más que el tiempo. Aguantar y acumular toda la sangre de cada herida es su tarea diaria y cuando ya no puede más se muere por rendirse. Pero cómo en la vida rendirse no es una opción.

La sal que corre por sus mejillas le abrasa la cara mientras hierve por dentro, aún no sabe si de odio o de tristeza. Le duele cada centímetro de su agotada piel y no se quiere mover. Quiere dormirse donde está, y que el enemigo le descubra por la mañana sintiéndose culpable por generar tanta desgracia. Pero el enemigo no sabe de culpas. Dirá que estaba en mal lugar. Siempre lo está. Siempre todo es él. Él, que no pidió más que no ser.

Un amigo en cada puerto

Es asombroso el concepto tan variado que tenemos de la amistad. Mis amigos se cuentan con los dedos de las manos, son aquellos a los que les puedo contar aquello que me preocupa, aunque solo les vea en vacaciones, aunque hayan pasado años sin tratar con ellos, aunque les vea poco. Hay personas con las que siempre puedo ser sincera, que me conocen como la palma de la mano y comprenden, o al menos lo intentan, todas mis locuras. Están muy separados unos de otros y aunque alguna vez he hecho intentos de mezclarlos, no es algo aconsejable.

Para mí encontrar un amigo es algo instintivo. De repente, en la vida se cruza alguien y te late el corazón... ah, no, eso no era. Bueno sí, es parecido. Hay personas que con verlas de lejos ya sé que serán buenos amigos míos, así que les acoso hasta que lo logro. Curiosamente, y al contrario que en otros intentos, en lo de hacer amigos cuando he querido nunca he fracasado, así que será que tengo buen ojo.

¡Me encantan mis amigos! Me surgía con Adri el otro día un pequeño debate (más bien yo le decía lo que pensaba y el se reía de mi indignación) porque me hartaba de escuchar cómo el resto de sus amigos dejaban de hablarle por su forma de ser. Si los defectos de alguien te son insoportables no deberías de ser amigo de esa persona. A mí me gustan mis amigos, y tengo asumidos sus defectos, igual que ellos asumen los míos. Es absurdo enfadarse con tu mejor amigo porque nunca te llama cuando sabes que es así y no te va a llamar, no porque no te quiera y no se acuerde de ti, sino porque tiene alergia al teléfono y una memoria de pez para las citas telefónicas. Es ridículo intentar decirle a tu mejor amiga que deje llegar tarde, cuando lleva llegando tarde 12 años; si quedas con ella ya sabes que llegará tarde. Cuando no aguantas los pequeños defectos de alguien, no aprecias lo suficientemente a esa persona como para que sea tu amigo.

Jamás entenderé a esa gente que sale en una enorme pandilla siempre con los mismos y además de ser demasiados para hablar y ponerse de acuerdo, luego la mitad se caen mal entre ellos. Con lo bueno que es poder prestar toda tu atención a una sola persona...

La tienda de las horas perdidas

Hoy saldo mi deuda y os cuento que trabajo aquí:



¡Vendo bragas!

Canción nueva

De tanto ver laSexta he terminado descubriendo un grupo nuevo. Resulta que tienen una promo sobre su programación de verano que tiene de fondo un rítmico e intenso quiero volver a empezar, volver a decirte qué tal, cómo estás. Serían las palabras, lo rítmico, o lo intenso, pero me encantó, y de tanto oírla, la busqué por Google (cosas buenas que tiene que te guste la música nacional, si entiendes la letra, la buscas y ya sabes que canción es). Lo siguiente que busqué fue el álbum en Spotify y en esa sucesión de hechos lógicos, terminé buscando el grupo en Wikipedia. Y resulta que son la apuesta musical de Buenafuente.

Sea como sea, molan. Son alegres, frescos... suenan a alguna otra cosa muy de lejos, pero con un toque de lo suyo. Así que os dejo con Volver a empezar (y cúan difícil es eso) y prometo actualizar con dos cosas a lo largo de la próxima semana: la foto del sitio donde trabajo (¡al fin encontré trabajo, si!) y un experimiento (a saber qué sale).

Mi tele

Es lunes (bueno, ya martes), son las 2 AM y la programación nocturna de Cuatro ha degenerado a anuncios de chats porno, alargadores de pene (cuando te lo cuentan no te lo crees, pero estar leyendo, levantar un ojo a la pantalla y descubrir que venden ese aparato, trastorna) y concursos para ganar millones con un sms.

A lo largo de estos días, en los que no he tenido casi acceso a wifi, y a una televisión que sintonizara La Sexta, me he dedicado a recuperar mi adicción televisiva de “hasta que se pongan a sacar la teletienda no me duermo” y he revisado la programación de Antena 3, TeleCinco, La 2 y Cuatro. De La 1 he pasado, demasiada serie novelesca de producción propia. Mis vicios son las series extranjeras y los programas nacionales. El juicio, no cambia (casi) del tres años atrás.

Antena 3 es “Simpsons”, series novelescas de producción propia (dos cosas que no miro), “El diario” (sin Patricia, lo que aguanto esa pobre mujer) y programas del corazón de tintes pornográficos (véase “DEC” y su Mariñas a lo que todo puede sacar punta, y no tiene esto doble sentido).

TeleCinco es realitys (mención especial a uno que pusieron a la una de la mañana, presentado, perdón, calentado por la ex – tomatera Carmen Alcayde y donde se dedican a tirar a pobres frikis a una piscina, mi hermano lo definió a la perfección como “humor amarillo sin japoneses”); “C.S.I.” (porque son las tres de la mañana y están dando “C.S.I.”? ¿esa serie no termina nunca?); y programas del corazón de tintes pornográficos (¿alguien más vio a la tía que se metía bengalas por el culo en “La Noria”? ¿quién tuvo la genial idea de llevarla?) o con ganas de molestar simplemente (Los de “Sálvame” se creen graciosos, pero son las marujas de siempre).

Cuatro es quizás la más cambiada. A pesar de que mantienen sus series buenas (“Anatomía de Grey”, la maravillosa “House”), han comprado bodrios de la talla de “La vida secreta de una adolescente” (¿nadie les dijo que un título largo sino es de coña será un grave error?) , la cual no sé si da miedo o ganas de reír, o “Gossip Girl” que, a pesar de que me vais a tirar los trastos a la cabeza unos cuantos, me ha parecido de pésimo argumento y peores (pero bellos, nadie niega eso) actores, aunque con posibilidad de mejora (no como la de la adolescente preñada). Siempre apostaron por los concursos, y bajo mi criterio se han pasado, puesto que algunos no tienen gracia alguna (¿Nadie se da cuenta de que a Carlos Baute, presentador de “Elígeme”, lo que le apetece es mandar a la mierda a los chicos que van y montarse una orgía con todas las chicas solteras del plató?) y otros son demasiado sosos como para durar el año que ya están durando (véase “Password”). A esto, podemos añadir que Gabilondo, por muy de acuerdo que esté con él, no sabe lo que significa el punto de vista objetivo en su telediario, que Pablo Motos está explotando “El Hormiguero” con mucho trabajo y muy poca gracia y que los de “Fama” bailan cada vez más raro. Y pensar que un día era mi cadena favorita.

Pero no, ese lugar es ahora de “Ay-que-mal-se-ve-La-Sexta”. Por desgracia a mi casa (y ni mucho menos a mi pueblo), la televisión digital terreste (mi abuelo la llamó el otro día DGT, pero se lo perdonamos por la edad y tal) no ha llegado demasiado bien, así que las cosas se ven pelín mal. ¡Pero no importa! Que la gente de La Sexta (y de La 1, y de Antena 3, y de alguna más) sube su programación de producción propia a la web pocas horas después de emitirla, así que nadie se pierde ningún programa. Pero voy al grano, que ya me desvío ¿porqué La Sexta? La razón es sencilla, porque se ríen de todo el mundo, incluidos (y especialmente) ellos mismos. Meten la pata, exageran papeles, tienen (relativamente) poca audiencia, dicen burradas… ¡pero no importa! Ellos se ríen de sí mismos. Y de los de las otras cadenas, y de los políticos, y de los famosos, claro. No se salva nadie, ni en “Salvados”. ¿Algo negativo? Que está lleno de tías buenas, si no eres alta (o digna de tacones), delgada y de buen ver, no entras por la puerta. Eso sí, chicos feos hay mogollón (pero a mí me gustan los feos, ¡qué vida esta!).

Decía que he visto también La 2, que para nada es mi cadena favorita, puesto que los documentales de animalitos no son lo mío, pero que tiene un programa que lleva durando siglos (¿qué no dura siglos en esa cadena? ¡Qué le pregunten a Jordi Hurtado y su “Saber y Ganar”!), al que me enganché durante diversas madrugadas de verano. “La Noche Temática”, toma un tema cada noche de sábado y lo analiza a través de geniales documentales y películas de hace mil años. Si el tema te interesa, aunque sólo sea un poquito, puedes encontrarte a las cinco de la mañana viendo a una anoréxica vomitar. Simplemente fascinante.

Iba a cerrar la entrada ya (como me enrollo cuando quiero, leche), pero en TeleCinco, “El tarot de Alicia Galván” me dice que Escorpio (o sea, yo) es el signo más apasionado y misterioso, y que este verano vivirá “a tope”. ¡Qué sabios son estos videntes! ¿Verdad, verdad?

¡Perdón, no, no! Mientras terminaba de escribir lo del el tarot ha comenzado un concurso nocturno para sacar dinero a la gente y no puedo no comentar esto, por que lo presenta –redoble de tambores- ¡Aída Nizar! La gente que no esté puesta no lo sabrá, pero es una ex - concursante de Gran Hermano odiada por media España por su terrible genio y ganas de pegar voces e insultar en todos los platós de televisión. Quién iba a decir a esta mujer con tanto orgullo acabaría teniendo que trabajar a las tres de la mañana (al parecer es directo, porque ha dicho la hora bien) en un programa tan triste. Bueno, ya me voy a la cama, si, que tengo un interesante libro con el que avanzar (no, sueño no tengo).

Transgresión

Acaban de dejarme un comentario que me ha recordado algo. Fui hace un tiempo a ver la película sobre la relación homosexual de Dalí y Lorca, Little Ashes, en España se llamo Sin Límites.

Confesaré, que la película, en especial el comportamiento estrambótico de Dalí, me llamó la atención y me descolocó en algunas escenas. La relación está bien reflejada y Lorca está maravillosamente interpretado, pero no es el tema.

La cuestión es que Dalí, se salía del tono en todo momento. La locura, era su camino, incluso fuera de la legalidad, del sentido común y de su buena imagen. En una de las escenas, Dalí le dice a Lorca que había que traspasar los límites. Y me pregunté si para ser un genio había que estar loco. Si para triunfar, para hacer grandes cosas, había que salirse de los límites, de las normas, de las leyes. Si todos los genios viven atormentados, si realmente se puede mostrar genialidad entre tanta desgracia, y, sobre todo, de qué vale ser genio si no puedes disfrutarlo. Qué raro es el mundo.

¿Tiene sentido?

Llevo varios meses medio perdida. Quién me conoce muy bien sabe que yo vivo en la Luna, que tengo un millón de sueños y que en los tiempos de crisis (cómo este terrible año) me ato a ellos como a un clavo ardiendo. Siempre me digo que todo pasará, que ya vendrán tiempos mejores, que hay pequeñas y maravillosas cosas por las que merece la pena luchar. Y eso, es lo que les digo a los demás cuando se sienten mal.

Pero como el día que te dicen que Papá Noel no existe, un día abrí los ojos y me di cuenta de que soñaba de más. Y desde entonces, camino sin rumbo, vivo por vivir y; a pesar de que disfruto de los momentos buenos; creo que mi futuro es terriblemente negro. Leía el otro día un artículo de El País sobre mi generación que lo define perfectamente.

Os hago un breve resumen. Generación ni-ni, ni estudia, ni trabaja y que se enfrenta al riesgo de tener un peor nivel de vida que sus padres. Generación sin ilusión y sin proyectos, generación que no quiere hacer nada porque cree que no servirá de nada, que aquello que estudie no les será útil, que el trabajo que hay es una basura y que, citando la mejor parte del artículo "A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto."

Y me sentí perfectamente definida ahí. Veo a la vida dar tantas vueltas que me intriga si vale la pena soñar con algo. Si vale la pena planear cuando los planes se irán a paseo. Durante toda mi vida he ido descartando cosas que no haría porque no me gustaban o no tenía capacidad para ellas, y mis opciones actuales no pintan nada bien. Y cada vez más oigo a la gente decirme "tu acabarás así" (sustituir "así" por esas cosas que detestaría terminar haciendo, por muy dignas que sean). Mientras lo oigo voy buscando la soga para colgarme.

¿Porqué no puedo recuperar mi bello futuro? Por el momento, y a modo de conclusión positiva, ayer me di cuenta de que mi futuro definitivamente no está en España. Y no porque el trabajo sea malo, las casas caras, las carreras feas. Porque aquí nunca seré lo bastante libre como para vivir a mí modo. Latinoamérica, ve haciéndome sitio.

Gorda - Conclusión

Retomo la entrada porque no me quedé agusto con el cierre. El que sea nuevo, que sepa que hay una y dos entradas más sobre este tema. Y hoy, que nosédónde hable de esto, pues voy a cerrarlo del todo. Como pequeña introducción: estoy gorda (no lo neguéis, que yo lo sé), se han metido conmigo por ello (en especial familiares y amigos), ir de tiendas es una tortura china, he hecho dietas con las que adelgacé, las abandoné, también hice ejercicio, también lo abandoné; como lo que quiero y cuando quiero, podría comer menos (como más que muchos, ciertamente), pero tampoco me paso la vida comiendo y desde luego pienso en mil cosas antes que eso.

Me siento gorda normal, mi vida es como la de cualquier otra persona de mis características. La diferencia es que yo pienso de más y no puedo soportar pasar toda la vida jodida (con perdón) por una cosa. Y la cosa, en este caso, es el peso. Que desde los diez años tu familia te diga que estás gorda y debes adelgazar marca. Que a los 15, muerta de ganas de dejar de ser el patito feo hagas una dieta creyendo que acabarás top model y la abandones tras cuatro meses porque necesitas comer algo rico de una maldita vez y lo necesitas ya, marca. Analizar anuncios, productos, vidas de todas las mujeres que te rodean y se creen gordas cuando no lo son, marca.

Un día, se te enciende la bombillita, y te das cuenta de que todo es un circo. De que ser gorda mola, de que las tres gracias son mucho más sexys que cualquier modelo y tú también. Así que mandas a paseo a tu familia, a tus amigos, a las tiendas y a la sociedad. Lo tendré chungo, pero al menos no voy a perder mi tiempo intentando cambiar algo con lo que nací. Tengo muchas otras más y mejores que hacer.

El retrovisor de la ventana mi casa


No es mi casa, pero ya me gustaría, porque así al menos sabría que pinta ahí un retrovisor de coche (a saber que cuando hice la foto había unas niñas en el portal que nos miraron raro por hacerla).

Europa vota, no seamos menos

¡Qué insensatez no preocuparse por Europa! Yo, con mi corta edad, no soy hija del franquismo, sino de la Unión Europea. Ya dije alguna vez que no me siento nada española, y si muy europea.

Europa nos trajo el euro, que creáis o no va mucho más allá de un cambio de moneda, es un cambió de política económica. Europa, con sus increíbles fondos y subvenciones, nos trajo el desarrollo. Trajo unidad, trajo una nueva forma de enfrentarnos a los retos del futuro.

Que no os engañen, el parlamento europeo decide y mucho. Controla el presupuesto, las leyes y las comisiones. En el parlamento europeo es donde te puedes hacer oír más allá del gobierno, pues tu voto está ahí.

Europa importa, Europa vale mucho, Europa es nuestro futuro, y es esencial que nos preocupemos por Europa. Los políticos que hagan lo que quieran, somos nosotros quienes tenemos el derecho y la obligación de cambiar las cosas. Da igual lo que votes, pero hoy, hay que votar por Europa.

Arte

Quizás hice esta reflexión en algún momento, pero como preparo mi examen de mañana de Literatura me sale del alma comentarlo de nuevo.

Me encanta estudiar autores. A pesar de que será raro que termine alguna de las lecturas que me mandan, y a pesar de que alguno que otro es un pelín infumable, me encanta. Me encanta que me cuenten a que viene esta historia, a que viene ese capítulo, a que viene esa frase y a que viene esa palabra.

Es maravilloso ver como James Joyce se adentra en la mente de su personaje, a pesar de que logra crear un texto tan incomprensible. Es increíble como lo que parece una nota en la nevera realmente no lo es. Y descubrir en significado oculto de las palabras modernistas y románticas en Rubén Darío y Bécquer. Averiguar porque la princesa tiene la boca de fresa, porque las oscuras golondrinas volverán.

Cada uno busca la forma de salir, de resurgir entre las palabras, de ser alguien, de nacer, de expresarse. No soporto a Galdós, pero ese hombre tenía un millón de cosas que decir, y las juntaba todas en descripciones infinitas, que creaban el ambiente perfecto. El Quijote es tremendamente largo y pesado, pero Cervantes caricaturizó cosas que aún hoy están vigentes. Detesto que se crea que la rima es algo calculado, cuando sale del corazón. Las metáforas son como secretos del alma que deseamos gritar a viva voz, pero no podemos hacerlo, quizás porque son demasiado íntimos o quizás porque son censurables. Y no hay cosa más mágica, que desvelar un tesoro oculto desde hace más de 100 años... Pero eso, es otra historia.

Canción europea

Twitteé Eurovisión hasta que Twitter decidió que hablo demasiado (se entera ahora) y me dijo que se acabó.

Diga lo que diga la envidiosa y mala perdedora de Soraya, este chico es ideal. Un niño mono, claro que sí, pero... ¿no son todos modelos en ese concurso? ¿no es ella también una imagen, una modelo rubia de largas piernas? Increíblemente delgada, por cierto, que yo la recuerdo de Eurovisión y no estaba así.

Una canción pegadiza, una puesta en escena curiosa, un violín y un niño mono, que han superado el record de votos en el festival de la canción europea, que cada día tiene menos audiencia y es más aburrido. Él y poco más fueron la nota de color en un mar de rubias, buenorros, fondos azules y canciones de estilo "me desesperas".

La letra es fantástica también, porque love is a Fairytale. Ahí os le dejo, eso sí, es mío.

Políticos

Había pensado hacer una pequeña crónica del Debate sobre El Estado de la Nación, pero no he podido ver tanto como me hubiera gustado del mismo y las conclusiones de unos y de otros me han dejado un poco fría, así que no será esta vez. Pero me he parado a pensar, mientras oía con sorpresa como Rajoy decía a los socialistas que no saben leer, que valoramos muy poco a los políticos. A unos y a otros.

Los políticos se pasan la vida peleando por diversas cosas de escaso interés y utilidad para el ciudadano, llevándose continuamente la contraria, generando conflictos constantemente. Los políticos se aprovechan de su posición para tener beneficios, conseguir regalos y amasar grandes sumas de dinero. A veces les pillan, otras no. Los políticos siempre dicen las mismas cosas, siempre defienden los mismos intereses partidistas, siempre buscan ganar votos y no ganar soluciones a los problemas estatales. El Parlamento, es un gallinero.

¿Qué tal el retrato? ¿Exagerado? No lo creo, es lo que se oye en la calle y lo que todos creen, piensan y comentan. Pero mi realidad es otra.

Imaginad un mundo sin partidos políticos (ni siquiera uno totalitario), un mundo en donde el gobierno (ese al que culpamos de todo lo que sucede) no existiera. Nos veo viviendo en cuevas, muriendo a los treinta, comiendo conejos asados en una hoguera. Sin libros, sin internet, sin ciencia. Desconociendo aquello que está lejos de nosotros, desconociendo nuestro potencial y todo aquello asombroso que somos capaces de crear.

La organización política es lo que nos ha hecho evolucionar de un modo u otro, aunque ésta fuera autoritaria. La organización política mantiene el Estado del Bienestar, ese que asegura educación, infraestructuras, sanidad, libertad y derechos, ese que nos permite avanzar, generar e ir más allá.

No es perfecta. Está llena de corrupción, abuso, egocentrismo y estupidez, las cuales permiten que aún no todos en el mundo puedan disfrutar de las mismas cosas, que aún mueran de hambre muchos de los que viven en el planeta. Pero aquellos que me leen hoy, me leen en parte gracias a los políticos de la historia. Escribo en parte gracias a ellos, y sólo por eso, me lo pensaré un poco antes de culparles de todo, de quejarme de todas sus acciones.

El jardín de los enanitos


Lo que se puede encontrar paseando por la calle.


Crónica del horror

El sol le da de lleno en la cabeza. Se derrite, cual bombón de chocolate, encerrado en un gran coche blanco. Dicen que el negro da más calor, pero el calor es pasajero. El negro, en cambio, es un fiel e indispensable aliado.

Cierra los ojos porque está cansado, y le duele terriblemente la cabeza. Quiere dormir y no tener más pesadillas.

En el suelo, escondida una esquina, las lágrimas resbalan por su rostro angelical. Se siente tan pequeña. "¿Cómo he llegado aquí?" Se pregunta. Tan segura, tan grande, tan sonriente, tan feliz. Y ahora no soy nada. Pequeña, escondida, asustada, dolorida. Él era el amor de su vida. Él la quería, él la aceptaba, la adoraba. Al fin había encontrado alguien así, al fin estaba en paz con su niña, su princesa interna.

Pero nada tenía sentido ya. Y pensar que ella era la reina de las fantasías. Todo tenía gancho, todo era sexual, todo era un gran plan en su cabeza. Hablar era tan fácil. Tanto cómo creerselo, se decía para justificar el aceptar una y otra vez cosas inaceptables ¿Cuándo una fantasía se volvió una perversión? ¿Cuándo dejarse llevar se volvió una insensatez? Me desea, se decía. Qué goloso era ser deseada. Ser deseada la había tirado por unas escaleras. Ser deseada había roto el vestido azul. Ser deseada había quemado sus tirabuzones. Era tan deseada que el labio le sangraba.

Pero estaba claro que no la deseaba. Sus silenciosas lágrimas seguían brotando, escociendo como brasas en la cara. La miraba con lujuria, cómo nunca había sido mirada. No podía evitar ir tras de él, tras su loca pasión, tras sus extraños juguetes, tras sus escenas pornográficas. Y cuando abrió los ojos, y quiso decir no, se cayó por la escalera.

Discutir en un sitio así no era bueno, se dijo. Uno se despista y tropieza. Uno se despista y tropieza. Tropieza. Tropieza. Tropieza. Lo repetía mucho, he tropezado. Primero se cayó, luego el vestido se enganchó con el reloj. Se enganchó y se rasgó. No fue intencionado, lo dijo él y ella le creyó. Discutir en la cocina tampoco era bueno. Una sartén ardiendo puede saltar y caerte en la cabeza. Gajes del cocinero, se dijo. Era culpa suya por dejarle cocinar, y luego ir a meterse en lo que hacía. Cocinaba para ella, porque quería disculparse por lo del vestido. Era bueno. Una gota salada rodó hasta su boca y se mezcló entre la sangre roja. Ya no.

Abrió los ojos de repente y el sol le deslumbró. Qué horrible calor. Volvió a cerrar los ojos, tratando de no ver su pasado fracasado, su presente frustrado y su futuro aterrador. Simplemente, quería dormir, y si era posible, no despertar.

Tus amigos en la tele

Imaginar que las bromas, charlas y situaciones que os suceden con vuestros amigos quedaran grabadas y las pudierais ver cada vez que os sentís solos, os aburrís o simplemente, en cualquier momento con sólo darle al play. ¿Mola, eh?

Pues si vuestros amigos viven en Nueva York y ninguno es feo tenéis dos series para elegir: La legendaria y finalizada Friends o la moderna y sorprendente Cómo conocí a vuestra madre (How I meet your mother). Friends la dejo para más adelante porque hoy os quiero hablar de una serie que comencé a ver porque no había nada mejor, que a terminado por atraparme, y que me empieza a parecer mucho mejor que Friends.

Y es que en Cómo conocí a vuestra madre ya sabemos que hay un final y que además es feliz, porque el narrador es el propio protagonista pero 30 años después hablando a sus hijos. Pero no, por el momento, y tras cuatro temporadas no hay ni rastro de la madre. Los que si salen son sus amigos de aquellos años, en total cinco personajes a cada cual más gracioso y apasionante: Robin, una presentadora de televisión mona, irónica y moderna en casi todos los sentidos; Lily, una profesora de infantil inocente, dulce y divertida; Marshall (cuyo actor odio por razones que no vienen al caso), el prometido de Lily, un idealista abogado ligeramente tonto en lo que a relaciones se refiere; Barney, el mas prototípico del grupo, un ligón sin principios y el protagonista, Ted, un arquitecto bondadoso que se pasa la vida buscando el amor ideal.

Contado a grandes rasgos parece lo de siempre, pero os puedo asegurar que no es así. En estas cuatro temporadas aún no tengo la sensación de que ninguno de los argumentos se repita, cada vez me río más, y sobretodo, cada vez me gusta más que el narrador sepa lo que va a pasar, porque de vez en cuando hace comentarios al margen sobre el futuro, adelantando pinceladas de la trama que no hace perder la gracia a la escena sino todo lo contrario, aumentan la emoción. Y se nota lo bien pensada que está, porque no olvidan ninguno de los detalles que desvelan, ni siquiera entre temporadas (os pondré un ejemplo: en la primera temporada Ted les dice a sus hijos que cuando cumplió 30 años sufrió un incidente con un cabra; en la tercera temporada, Ted cumple 30 años y nos cuenta lo de la cabra, ¡os juro que creí que se les olvidaría contarlo!).

Cómo conocí a vuestra madre es una serie moderna, de esas que generan cierto misterio (aunque sea de forma cómica) y tienen el hilo muy bien marcado, y además es divertida, variada en temas (para nada es sólo romántica, habla también de sexo –mucho, no nos engañemos-, de sus trabajos, sus familias, dinero, deportes… en eso se parece a Friends), poco convencional (no cae en chistes muy vistos) y con gusto (nada de chistes a lo Scary Movie que dan más asco que risa). ¡Uy, casi olvido decir que suelen tener cameos de cantantes y gente así! En España la emiten en La Sexta, y en Internet rondan todos los episodios tanto para descargar como para ver. ¡Os veo en mi tele, amigos!

Otra vez Berlusconi dando la talla (de sujetador)

A este hombre no hay quién le pare. Cuando puso a una modelo como ministra quedamos trastornados, pero no quisimos juzgar mal a la mujer, quede seguro vale mucho. Cuando dijo del gabinete de Zapatero que "era demasiado rosa" ya apuntaba maneras. En Italia podía hacer lo que le diera la gana, así que como no tenía gracia hacerlo, había que meterse en lo de los demás.

Visto que le salió mal porque aquí el machismo no es una religión (bueno, quién sabe), ha decidido jugar a lo grande, y faltar el respeto al parlamento europeo, a la Unión y a todos los europeos repitiendo la jugada de la ministra, pero esta vez más descaradamente y en las listas para ser europarlamentarias.

¿De verdad alguien se cree que ex-concursantes de Gran Hermano tengan capacidad de decisión política? Bueno, no se para qué pregunto, si al parecer las va a instruir para que sepan lo que es Europa ¿De verdad alguien no ve hasta donde llega la estupidez de este señor que utiliza a mujeres de película porno como objeto político?

Pero más allá de ellas... ¿Qué Europa se puede formar con alguien así? ¿De qué modo lograremos que los ciudadanos den importancia a una cámara en la que se deciden tantas cosas importantes para sus vidas si este hombre se toma a juego las elecciones europeas?

En Italia que haga lo que quiera. Que se haga cuatro liftings, cinco liposucciones, se tire a todas sus ministras, lo grabe todo en video y lo emita en la televisión pública. Los italianos le votaron, allá se lo coman con patatas a él y a sus chorradas egocéntricas a la altura de las chavistas pero de derechas. Pero a los demás que nos deje en paz, y sobre todo, que no falte al respeto a aquello que permite a su país ser mucho de lo que es ahora.

¡Con Europa has topado, querido Berlusconi!

La lectura lo arregla todo


¡Para que no se diga! Páginas de textos arreglan un tren de cercanías.

Casas típicas

Adentrada de lleno en el Valle de Sanabria, en la Sierra de la Culebra, más cerca de Portugal que de España (al menos de la España de nuestro siglo), entre los lobos, las gallinas, y los campos sembrados existe un pequeño pueblo de no más de 181 habitantes.

Pero no es de ese pueblo exactamente de lo que os voy a hablar. Sino de la casa en la que duermo cuando voy allí. Llena de polvo, con un corral descuidado que posee una gallina loca, superviviente a meses de ausencia de mis abuelos, la presencia de escaleras y cutres cuadros religiosos compiten por hacerse notar entre puertas, ventanas y paredes hechas tan a mano como los primeros años del último lustro del pasado milenio permitieron.

Mi habitación es probablemente la que más llama la atención, pues carece de nada que pueda entrar en este siglo, y cuando la ocupo mi macbook parece de lo más ridículo sobre una cama hecha de hierro forjado negruzco y aparentemente débil. El colchón parece repleto de piedras en su interior, y los muelles hacen un estruendo increíble al mínimo movimiento. En el cabecero, la Virgen María, que tapa un agujero en la pared (al parecer los cuadros en las casas antiguas tenían la utilidad de tapar meteduras de pata).

¡Pero no es lo más emocionante de la habitación! Aún recuerdo un tormentoso día de julio cuando desperté en plena noche con la cama llena charcos, uno de ellos en mi cabeza. Goteras, claro está, cómo no lo pude imaginar.

En esa habitación he dormido cuando visitaba mi pueblo desde que tengo memoria, y cuando no lograba conciliar el sueño miraba al techo de madera veteada, e imaginaba que las manchas eran monstruos horribles.

El precio de las noticias

¿Os habéis dado cuenta de la gran diferencia que hay entre la prensa de pago y la gratuita? Todo aquel que usa el transporte público en este mundo a una hora mínimamente concurrida, acaba con un periódico gratuito o dos en las manos. Generalistas y nacionales en España conozco cuatro: Metro, ADN, Qué!, y 20 minutos. La mayoría de ellos acaban en mis manos a lo largo del día, y todos tienen una línea clara: fútbol, frivolidades y noticias de interés ciudadano. Pocas fotos de líderes políticos y titulares de sus peleas se ven, y muchas de protestas, problemas en los ayuntamientos e incluso estudios psicológicos sobre el trabajo, la familia o los jóvenes. Si queremos leer sensacionalismo gratuito no debemos dudar en leer Qué! cuyos titulares de portada un día de estos provocaran un infarto colectivo a todo el país. Lo bueno de la prensa gratuita es su cercanía, están llenos de noticias que interesan a la gente de a pie, liberándose en muchos casos de juicio político (que no siempre, ojo).

Pero el mundo no se mueve por regalar periódicos (repletos de publicidad, eso si -casi olvido mencionarlo-) y la oferta de uno a dos euros (cinco o seis si empezamos a sumar la típica película) no termina de hundirse. En la universidad regalan por la mañana casi todos los de gran tirada (el único que no he visto es La Razón) cada uno en su época: Empezamos noviembre con El Mundo, Enero con El País, Marzo con ABC y Público lo encuentras todo el año. Obviando tendencias (El País y Público a la izquierda y el resto en mayor o menor medida a la derecha), todos se inflan a temas políticos, en el peor de los casos olvidándose del interés periodístico de la noticia de portada y colocando lo que más les conviene ideológicamente, ya sea porque se lo han sacado de la manga o por que van por libre con sus investigaciones propias (que obviamente son mucho más interesantes que el resto de sucesos del mundo, donde va a parar). Ejemplos exagerados son Público y La Razón, cuyas portadas sensacionalistas provocan en el mejor de los casos risa y en el peor infartos equiparables a los de el Qué! La cuestión es que por estos hay que pagar (¡já!).

Tema a parte de los periódicos de pago son los "regalos", cupones, colecciones y demás tonterías para atraer al comprador. Visto como va el mundo, que somos pocos los amantes de las noticias en papel y muchos a los que les da igual la web que los periódicos pues hay que vender el producto sacando todo tipo de libros, películas y artículos de lo más extraño (aún me asombra sabe que la bici plegable de mi madre fue obtenida por acumular cupones de El País) a un muy bajo precio, en incluso como hacía Público, regalándolo (y yo rechazando el regalo: Qué no, que yo no voy a ver esta peli tan friki, guardársela para otro, a mi lo que me interesa es La Vitrina de Bob Pop -que tipo más genial, si alguna vez tenéis un Público leerla-).

Pero para prensa coloreadamente colorista la regional. Al menos aquí en la sierra tenemos tres o cuatro periódicos de cuyo nombre no quiero acordarme que hablan de las virtudes de los alcaldes, los partidillos de pueblos, las representaciones de los auditorios y las obras de las iglesias con un tono que roza lo cómico, por decirlo de alguna manera y lo paleto, por decirlo de otra.

En conclusión, el mundillo editorial de la prensa cada día cae más bajo, más parcial y más amarillo. Si quieres saber cómo esta la vida, léete todos los periódicos que robes en alguna facultad o acabarás perdido en el universo de los kiosqueros.

La historia de un gran día

Primero de todo, mil disculpas por esta ausencia de 11 días, a veces una no sabe donde está su propia cabeza.

A estas alturas del día, todos sabréis que es el día internacional del libro, y si sois un poco curiosos también sabréis que se celebra hoy en conmemoración de la muerte de dos de los grandes escritores de la historia, Shakespeare y Cervantes. Aunque no es precisamente la historia que yo os quería contar. Ya me he confesado amante de los libros, pero es algo que no termino a comprender cómo llegó a suceder. Lo que sí creo que sé, es como llegue a hacerme amante del día del libro.

Mi primer recuerdo de este día se remonta a mis siete años, cuando mi profesor de Estudio (esa ociosa alternativa a Religión) vino con un ramo de claveles a clase, al preguntarnos la causa, nos contestó que era Sant Jordi y que eran para su mujer. Cuando mi padre apareció a buscarme, le pregunté por eso y me explicó que además de Sant Jordi era el día del libro y me regaló uno, que si no me falla la memoria mal era una de las ediciones de tapa dura de los cómics de Astérix.

Desde entonces y hasta hoy (que me da la sensación de que se le ha olvidado) todos los 23 de Abril nos ha regalado un libro a mi madre, a mi hermano y a mí. Mi siguiente recuerdo del día del libro, avanza tres años, hasta los nueve, donde para celebrarlo escribí mi primer poema, y lo fui repartiendo a todo el que encontraba.

En mi instituto se celebraba con fervor el día del libro con una lectura del Quijote (en la que me encantaba participar), una feria del libro (donde pasaba recreos poniendo los dientes largos a todo lo que veía) y un concurso literario (al que nunca dejé de presentarme, pero sólo gané una vez).

Ahora, soy yo la que no puedo evitar moverme para que este día maravilloso se celebre, para que apreciemos la literatura como un maravilloso bien fácilmente accesible a todos (que para algo hay bibliotecas), testigo de lo que somos y de lo que fuimos.

Solteras y fabulosas

Si tenemos que hablar de mujeres y televisión, tenemos que hablar de otras chicas, las de Sexo en Nueva York (Sex and the City).

La serie tiene el nombre tremendamente bien puesto. El sexo está presente en todos y cada uno de los capítulos, junto con la City, la grande, emocionante y preciosa Nueva York.

Y ellas, aunque están (muy) buenas, tampoco son top models, y ni mucho menos reinas de la belleza. Lo excitante de la historia es que no tienen ni un pelo en la lengua ni con lo bueno, ni con lo malo. Las oirás gritar de gusto y de dolor, suspirar, insinuarse, declararse y rechazar de forma clara e intensa.

Pero no es el abundante y excitante contenido sexual de la serie lo que la hace tan fabulosa (¡ja! Ya creíais que hablaba de porno, ¿verdad?), sino que ellas cuatro, representan la esencia de la mente femenina: miedos, sueños, deseos y placeres en abundancia. Por eso está sí se la recomiendo a los hombres. Quizás no la lleguen a entender nunca, o quizás acaben descubriendo los secretos del universo femenino y lo usen para torturarnos, quién sabe.

Anotaciones al margen son que la película es pésima en comparación con la serie (¿qué nos depara en la segunda parte? oh lá lá); que Mr. Big tiene menos atractivo que un troll; que, aunque nunca lo llegó a confesar ni casada y con hijos, Miranda es lesbiana si o si; que si Samanta fuera (atención spoiler) lesbiana me la tiraba sin dudarlo y que el segundo marido de Charlotte me pone (y esto último es digno de análisis).

Envidias

Estoy viendo el canal 24 horas, ese que tiene TVE en la TDT (toma lluvia de siglas), y en esa curiosa y fantástica oportunidad que tienen ellos de analizar las noticias de forma profunda, descubro que en la última cumbre del G-20 algunos bloggers de mucho éxito tuvieron acreditación periodística.

Lo cual me hizo recordar que el otro día soñé que era reportera en esa misma cumbre, y que entrevistaba a Obama y a Zapatero (por separado). Mis sueños siempre son raros y este también tenía sus tintes subrrealistas, aunque hay algo claro: yo quería estar ahí.

Y es que ya he confesado mi pasión por los políticos, aunque no es precisamente en tono periodístico. No quiero ser periodista, porque yo soy tremendamente subjetiva, pero estoy apasionada por la prensa, soy amante del papel de los periódicos, de las mesas de los telediarios, y sobre todo, soy amante de los micrófonos (muchos pueden dar fe). Quizás por eso amo a una cuasi periodista, ¡ahora tiene todo más sentido Lilihana!

Lo que hay que ver

Antes de nada, estoy probando las entradas por correo, si sale raro, es un experimento, se siente.

¡Y ahora vamos a lo divertido! El otro día en una nueva salida con dos de las tres personas que me caen bien de mi clase, Vanesa me contó que había una chica estadounidense, fan de la cultura japonesa en Youtube, que a base de grabarse vídeos poniendo caras monas con pinta de japonesa y decir cuatro palabras en japonés logró record de visitas, comentarios y suscripciones en la web. Y a lo tonto a lo tonto, se ha hecho hiper famosa en Japón, tanto es así que una cadena de televisión de allí la pagó el viaje para entrevistarla. Eso es tener suerte de tonta y lo demás tonterías.

Así que, en mi inmensa ilusión por ir a Japón, ser japonesa, hacer el lerdo delante de una cámara y esas cosas he decidido imitar a la chica, poner ojitos y sonrisa de "soy sumisa", y dedicarme desde ahora a grabar vídeos . ¡Ale, a reírse de la chica que la vida son dos días: uno en Japón y otro soñando con Japón!


Carreras (pero no en las medias)

La universidad hace pensar (yupi, objetivo cumplido). Miro a mi alrededor y descubro a unos 40 que no eligieron estas como su primera carrera. Algunos, suspiran apasionados con esta. Otros pasan de ella, cómo con la anterior.

¿Qué hacemos aquí, me pregunto yo? ¿Por qué no-estudiamos aquello que elegimos libremente? ¿Por qué pasamos de curso como idiotas, con alfileres y eternos septiembres? ¿A dónde vamos? ¿Con qué soñamos? ¿Soñamos acaso, con algo?

Estudiar una carrera es casi una obligación, todo padre cree que sus hijos deben ir a la universidad. Si no tienes una carrera, no eres nadie; te dicen. Si dejas la carrera, se asustan y no te dejan.

Qué mal sistema es ese que te deja libre y te cree responsable cuando no lo eres. Cuando estás ahí porque sí, porque no hay otra opción. Cuando has llegado asustado, cuando no sabes quién eres ni a donde vas ni de donde vienes. Ir a la universidad se ha vuelto un paso educativo y obligado más, ha dejado de ser una opción solo para aquellos que amaban estudiar. A la universidad ya no van los jóvenes, van los niños.

Algo debe cambiar. O se trata a los universitarios cómo a niños, o no se deja a los niños ir a la universidad. Me inclino por la opción b, dejemos de meter a quién no quiere en las facultades, dejemos de tutorear a los bachilleratos, dejemos de criar inútiles malcriados. Maduremos todos un poco (y que nadie dude de que me siento tremendamente incluida en esa frase).

Aire

Da igual que sea invierno o verano, que yo al salir de la ducha debo tener puesta la estufa. Salgo tiritando, y no hay cosa que ame más en ese momento que el runrún que emite ese mágico aparato cuyo aire caliente me produce escalofríos.

La chimenea no la puedo poner yo, así que en verano no la tengo, pero da igual, porque en invierno no hay nada mejor que poner la nariz contra la salida de un viento que arde y devuelve el sentido a todo aquello que tengo congelado. Aunque sea la parte más profunda de mi alma.

Pero el viento que de verdad me lleva, el que me inspira, es el frío y helador que entre las calles me arrastra, diciéndome que no, que no me pare nunca, que pararse es de cobardes. Y al correr en busca de mi ya perdido tren, me golpea la cara, porque ahora ha cambiado de opinión, y no quiere que me vaya.

¡Qué sería de mi primavera sin su brisa eterna, sin su soplido dulce que cura mis calurosas penas!

¡Es real!

Cuando uno escucha a los políticos decir que hacen tal y cual ley, y que esto nos dará tal y cual cosa, resulta gracioso verlo aplicado en la calle. Desde aquella polémica ley que retiró el tabaco de todos los centros de trabajo y unos cuantos de ocio, no recordaba vivir la aplicación de nada tan de cerca.

Pero el otro día, yendo hacia la biblioteca me tocó bajarme del autobús a mitad de camino porque la calle principal estaba cortada por obras. Así que me puse a andar calle arriba, cuando me encontré con la calle en obras y el típico cartel que dice de donde sale el dinero para las mismas y que obra se hace exactamente. Qué sorpresa la mía al descubrir que los fondos que la financiaban eran los del Fondo de Inversión Local para el Empleo, esos que hace unos meses anunciaba Zapatero como medida estrella ante la crisis.

La pena fue descubrir que la obra no era para arreglar la calle (que buena falta le hace), sino para soterrar los contenedores de basura, que no es otra cosa que levantar el suelo y meter los cubos bajo tierra, algo que sinceramente, no veo tan importante y necesario. Pero bueno, así es Colmenar Viejo, de cada tres cosas que se hacen, una es útil y el resto son tonterías en el mejor de los casos, y ataques contra el ciudadano en el peor.

Abro sección/etiqueta para este y otros pueblos de mi alrededor, que son un caso aparte de la sociedad y geografía españolas, para bien y para mal.

Un dúo perfecto

Se abre el telón. Stars Hollow, pueblecito estrambótico estadounidense nos recibe con una mujer joven de apasionantes ojos azules que entra en una cafetería y mira con ojos de amor al hombre del mostrador, quién le dirige una mirada de reprobación. Ella se acerca con una taza, le pone ojos de gatito de Shrek y le suplica que le de café. Tras conseguir la hazaña, mientras bebe de su taza, un chico de la barra intenta ligar con ella en vano y él, se retira. Es entonces cuando aparece nuestra segunda protagonista, una dulce muchachita con otros apasionantes ojos azules que se sienta con la mujer, y ambas se ponen a charlar de maquillaje y música. Terminada la primera taza de café, la mujer se levanta a buscar más, y es entonces cuando el chico que antes intentó ligar con ella se acerca para intentarlo con la muchacha, sin saber que ambas van juntas. La mujer, de regreso de la barra, descubre al intento de ligón que son madre e hija.

Este es el inicio de Las chicas Gilmore (Gilmore Girls), una comedia romántica de 153 episodios en los que uno no deja de encontrar un buen chiste en ninguno de ellos. Polémicas, provocadoras, alocadas, modernas, inteligentes, luchadoras, divertidas y femeninas, las Gilmore enganchan con rapidez hasta el final, del que sólo os desvelaré que es perfecto. En siete temporadas veremos crecer y cumplir sueños a la madre y a la hija, desde el primer novio de Rory (la hija), hasta la inauguración del hotel de Lorelai (la madre), pasando por las mil y una locuras de los estrambóticos personajes secundarios del pueblo en el que viven.

Si me preguntáis que es lo mejor de la serie, diré que hay dos cosas: Lorelai y Rory. Una por ser tan apasionantemente divertida y la otra por ser tan fascinantemente inteligente, son ejemplo para perseguir sueños, cumplirlos y disfrutarlos. Y entre ellas una forma precisa, delicada y perfecta de tratar grandes temas de la adolescencia, sin caer en tópicos, censuras, exageraciones ni tonterías, siendo estos un elemento más de la historia y no el único centro de ello.

Un popular en la cámara vasca

[Nota aclaratoria para los poco enterados de la política española: Tras las elecciones en esa zona clave del España (por sus habituales intereses de independencia del país) llamada País Vasco (o Euskadi), en las cuales lograron mayoría de votos partidos no independentistas, las últimas noticias indican que no solo gobernará el socialista (no nacionalista, algo nunca visto) Patxi López la región, sino que el parlamento de la misma lo gobernará un partido de derechas (el PP, Partido Popular) cuyo éxito electoral allí siempre ha sido escaso.]

Sí, ya sé que lo importante parecer ser lo de Patxi, pero hoy, leyendo en el 20 minutos (qué triste es enterarse de algo así en un diario gratuito) descubro que a cambio del apoyo, los del PP se quedan con la presidencia del parlamento vasco. Un cargo al que no otorgo más importancia que la simbólica. ¿Quién podía imaginarse que acabaría presidiendo el PP alguna cosa en el País Vasco? Yo sinceramente lo veo medio utópico, parece increíble que un partido que era el patito feo de Euskadi, que no ha tenido protagonismo hasta hace muy poco vaya a poder gobernar la cámara vasca. Que no digo que este en contra, lo veo lógico, normal y un precioso cambio, a pesar de que no me gusta el PP. Pero lo veo muy destacable.
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¡Qué ganas tengo de que elijan a Patxi ya! A ver que tal lo hace.

Canción dedicada

Nena Daconte siempre me recuerda a Marco. Seguro que ya ni lo escucha, y las letras no tienen nada que ver con él, pero a mi me recuerda. Así que, Esta noche va para él.

Es un grupo que me encanta, me deprime y me suele cansar si lo rayo demasiado, pero su dulzura y metáfora brillante, clara y constante atrapan. Sin lugar a dudas vine buscando mi suerte a este lugar, por eso ahora no tengo a donde ir. Y lucho y espero, por cumplir hasta el final. Pero estoy cansada, se acabó, esta noche, me vestiré de fiesta, saldré buscando guerra y la voy a encontrar. Porque me muero porque bailemos toda la noche entera tirados en el suelo sin dejarnos de besar.

Ahí queda.

Abandonemos el anónimato

Tengo un trauma tremendo. Soy y seré siempre una maniática que no puede ver ciertas cosas, cómo uves donde van bes o eses donde van ces. Una de esas cosas son los comentarios anónimos que no quieren ser anónimos.

Me explico. Blogger (el señor que nos hospeda los blogs, ¡gracias!) permite comentarios con cuenta de Google, con LiveJournal, con WordPress, con OpenID, con TypePad, con AIM (estas últimas no las conozco de nada), anónimos y... ¡con nombre/url!

¿Qué significa eso? Que si le das a esa opción te saldrá un cuadrito donde puedes poner tu nombre (o nick, o apodo, o lo que te salga del pie) y un link a donde tu quieras (página web personal, del vecino o nada, puedes no poner ninguna web y sólo tu nombre).

Pero yo día tras día y blog tras blog veo comentarios anónimos que firman con su nombre al final. No va por nadie porqué todo el mundo lo hace ¿eh? La cosa es que me hace daño a la vista, así que hoy, en un alarde de infinita generosidad, os he explicado cómo poner vuestro nombre y dejar de ser anónimos. ¡Ya me podéis dar las gracias! (?)

Un Oscar para la felicidad

¡Qué bonita es Slumdog Millonaire! De verdad, qué bonita.

Siempre odio las películas de los Oscars. Recuerdo El Aviador, que se me hizo eternamente aburrida, con ese Leonardo Di Caprio que quería ser algo más que una cara bonita. Tampoco puedo olvidar la tan desagradable y pesada Brokeback Mountain, que se pasó con el drama hasta provocarnos el sueño, y cuyas escenas de sexo no tenían nada de morbosas, sino todo lo contrario. Incluso El Curioso Caso de Benjamin Button, a pesar de lo bien hecha que estaba, me acabó cansando.

Pero ayer, ante la pantalla de unos cines en versión original, abrí la boca de asombro una y mil veces con Slumdog Millonaire. Voy a intentar no espoilear demasiado, pero si alguno la quiere ver, le recomiendo que deje de leer por si acaso, y se vaya aquí o al cine más cercano.

La historia (y que la película tenga argumento ya es importante, pues las hay sin él) ya de por sí es original. Un chico hindú, pobre y sin educación en el concurso de televisión más famoso del mundo (¿quién no conoce ¿Quién quiere ser millonario??), va acertando pregunta tras pregunta, y nos va explicando cómo logra acertarlas, tratando de defenderse de una acusación de trampas.

Muestra la vida mísera y desgraciada, pero desde un punto de vista feliz, divertido y pícaro, de ese chico que antes fue un niño huérfano que junto con su hermano se busca la vida como puede. En medio, una preciosa historia de amor, una banda sonora brillante y un montaje novedoso. El final, bailecito bollywoodiense incluido, simplemente perfecto. Os la dejo muy recomendada, porque a mí, me encantó.

Posdata: Debo confesar que cuando los premios eran mucho dinero (50 kilos -de pesetas- ya no es nada, por desgracia), yo era fanática perdida de ¿Quién quiere ser millonario? y de Carlos Sobera (¡Qué gran presentador es ese hombre!). Por tener tengo hasta el juego de mesa.

Cómo ser antisocial en el mundo de las relaciones

Hay momentos en los que me sale esa vena rebelde adolescente que escondí cuando cambié de carrera en la facultad. Este uno de ellos. Debo confesar, que mi vena rebelde es lo "anti-rebelde". Es decir, yo siempre fui de las que insultaba a los que se iban de botellón y faltaban a clase. Miraba mal a todo el que bebía o rompía alguna norma. Alguno me dirá que no era una rebelde, era una amargada. Pero yo, que me conozco mejor que nadie, sé que era una rebelde. La mayoría de la gente de mi edad, bebía, por lo que yo, tenía que llevarles la contraria, y generar el conflicto. Era tan intolerante como ellos, desde luego, pero jamás quise ser ellos ni era una amargada. Salía y disfrutaba de otras cosas que me hacían ser muy feliz.

Y lo sigo haciendo. Sigo siendo feliz, saliendo siempre que quiero y haciendo aquello que quiero (si el dinero me da para ello). Creo que aquellos que me conocen en persona dan fe de que yo soy feliz, ¿no? ¿me río mucho? (¡ejem!). Y la razón actual por la que no bebo es porque no hay bebida que me sepa bien. Si no salgo de "fiesta" es porque no me surge, porque tengo muchos amigos muy bien repartidos, y a ninguno les gusta irse por ahí de bares. Y probablemente salir a bailar me encantaría, pero también me encantaría recorrer el mundo y las ocasiones no me surgen. La vida es larga, ya surgirán, no tengo ninguna duda.

Uy, casi había perdido mi vena rebelde. La retomo. ¡No tengo vida, señores! Resulta que como no bebo y no salgo por ahí de bares, pues mi vida es triste, aburrida y amargada. Y voy a ser virgen toda mi vida, eso también (¿wtf?). Me da igual, sinceramente. Sé lo que quiero, siempre lo he sabido y también sé cómo conseguirlo. Y me aburre tener que lidiar con cosas que no me interesan, a pesar de que para "no ser antisocial" lo hago cada día más. Pero hasta un punto, no voy a ponerme a hacer cosas que nunca me ha gustado hacer sólo porque la norma social sea hacerlas.

Cómo siempre le digo a mi madre cuando quiere hacerme adelgazar, es tarde para cambiar. Al igual que un día asumí que mi cuerpo es el que es, que no va a cambiar y que debo amarme así, un día decidí cómo quería vivir, y eso no va a cambiar. Si me pierdo algo, perdido está, y si tengo que renunciar a algo, mediré cuan valioso es y decidiré si cambio por ello o no. Y a algunas de esas cosas ya renuncié (Adri, al final el video salió a la luz).

Y nada, entrada dedicada con todo mi amor a Matías, el sabrá porqué.

La Mochila Interminable

Abrazos, besos y muchos te quieros

Dicen que somos iguales y mienten como bellacos. Que tenemos las mismas oportunidades. Y vuelven a mentir. Que compartimos. Y mienten un poco más. Me pregunto cuantos hombres van metiendo la mano en los váteres de sus casas para limpiarlos, me pregunto cuantos hombres han cortado las uñas a sus hijos sin que nadie se lo dijera, me pregunto cuantos hombres no han podido seguir con su ritmo de trabajo porque tenían un hijo a su cargo, me pregunto cuantos hombres planchan, cuantos recuerdan los cumpleaños de toda la familia, me pregunto cuantas mujeres más morirán para que ellos se den cuenta de que las cosas no están para nada igual.

Y os contaré un secreto. Cuando era niña, me dije que quería triunfar, que quería hacer grandes cosas, que quería dejar huella. Y pensé que (como todos), quería tener hijos, cuidaros y educarlos. Pero veía a mi madre dejarme en el colegio a las siete de la mañana para irse a trabajar y me lo pensé mejor. Me di cuenta de que no iban a poder ser las dos cosas, que tendría que escoger una de las dos, porque si tenía hijos tendría que criarlos en un 75% (y me quedo escasa) yo. Y no podría dar todo lo que quisiera y tuviera que dar en mi carrera. Elegí lo primero, por cierto, me quedé con el trabajo.

Pero el día de la mujer no es un día para decirle a los hombres cuan equivocados están, ni para contar cuan mal están las cosas. Es para dar un abrazo, un beso y mucho amor a aquellas cuya profesión es ser mujer. A aquellas que se matan, ayer, hoy y mañana, en su casa, en su trabajo y en un río porque las ahogaron. Hoy es el día de dar las gracias al llamado sexo débil, que una vez al mes se quiere morir por ser mujer (pero sigue como si nada pasara) y que el resto de días se pregunta cuando acabará todo lo que tiene por hacer. Así que, señoras y señoritas, acordaros de que sin vosotras, el mundo no sería lo que es.

Y os dejo con Forges, que sus viñetas del día de la mujer, siempre me emocionan.

Crónica de la negación

El viento le arrastra. Pesa la vida, pesa el camino, pero de igual modo; el viento, le arrastra. Graniza, llueve, nieva y la ventisca le lleva. Le quita el abrigo, le quita el calor y le quita el frío. Anda cansado, así que mientras se deja llevar, se pone a cantar.

Cuando lleva dos estrofas, comienza a llorar. Se da cuenta de que tiene el corazón roto en tres pedazos. De que tuvo y perdió. De que camina y sueña con lo que sabe que será un no. De que vive con un odio protector, que es el peor amor. Llora porque no quiere nada de eso, porque no puede vivir sin sus sueños, porque perder mata, porque quién le dio la vida le daña.

Sabe que se engañó. Se tiñó de colores, pero en cada color, una mentira escondió.

A la caza del bestseller

Ya he dicho alguna vez, que yo tengo un leer ocioso. Y me indigna que por ello no se me considere buena lectora. A más de uno le he oído decir que Dan Brown o Ken Follet no son autores buenos, y que a quienes le gustan sus libros, es que no saben leer. ¡Já!

He leído (y leo) mil clásicos. Españoles e ingleses. Y sigo apasionada, y emperrada en leer tonterías. ¿Para qué voy a amargarme el trayecto en el tren con los dramas del mundo? ¡Ya tengo el periódico! A mi no, a mi me gusta leer novelas de amor, de poder, de sexo, de intrigas palaciegas y religiosas. Y si alguien lo considera una tontería, quizás tenga razón. Pero la realidad la vivo, cuando leo, quiero ficción.

No quita eso que lea apasionada e interesada, que devore un libro tras otro, que aprenda con lo que leo. Quizás no aprendo sobre las desgracias del planeta, pero si aprendo Historia, Arte o Religión (irónico en mí, lo sé).

La lectura es una afición más, y también es la mía. No la convirtamos en un deber o una forma de medir la inteligencia, o acabaremos odiándola.

Limpiemos el disco duro musical

Hace unos días me encontré una viñeta en Público (ese periódico que me leo en el tren) y no pude dejar de buscarla para vosotros, porque me reí y me sorprendí, que pensaba yo que el Spotify no lo conocía ni su padre.


Por si acaso no lo conocéis, os lo cuento, aunque ya lo contó el hombre con criterio hace tiempo. Es un programita donde se puede escuchar mucha y variada música gratis y online. Así, resumido. Hace falta invitación, yo tengo nueve (¿o eran 10?) si alguien quiere que me de su correo. El programita te lo tienes que bajar, pero una vez bajado te puedes escuchar discografías enteras, y rayarlas una y otra vez mientras tengas Internet conectado. No las puedes bajar (ya sería mucho), pero a mi me gusta, porque le veo la ventaja de poder probar grupos y cedés nuevos sin esperar milenios a bajarlos para que luego no te terminen de convencer. Es también una forma de limpiar el PC de música (confesad, ¿cuantos gigas de música tenéis? ¿y cuantos escucháis?) que ya sabemos que todos guardamos canciones horribles del año de la pana y están ahí ocupando espacio.

Total, que la viñeta mola y Spotify también. Y que quién quiera invitación que la pida.

Rebienvenida (ya son 50)

Hay muchas posibilidades de que esta sea la primera entrada que lees de este blog. Bienvenido seas, hoy y aquel 11 de noviembre, en el que empezamos.

Quizás para muchos, 50 entradas no sean demasiadas. Para mi lo son, porque este blog soy yo, y cincuenta entradas son cincuenta pasos míos hacia delante. En el último no llegué a tanto, así que aquí las celebro y las amo.

Hemos averiguado juntos (y lo seguiremos haciendo) que la música me mueve, que a veces sé quien soy, que a veces no, que estoy llena de pasión, que estoy loca, que veo mil películas y leo aquello que me relaja, que cuento historias a mi manera, que pienso mucho en partidos, pactos y parlamentos, y que en la red me siento una conexión más. Aún quedan algunas cosas por averiguar, y nunca vamos a terminar de contar sobre las ya descubiertas, por ello te pido, que te quedes conmigo, ya sea en RSS, Twitter (uy, novedad) o web, léeme, coméntame, que estaré encantada de tenerte cerca.

¡Cuan lejos está el futuro y cuan emocionante es esperarlo!

Mi España

Este país tiene un problema. Se llama "querer mucho a la tierra" y "no quererla nada". Yo estoy en el grupo dos, pero os lo voy a explicar un poco mejor, para que los latinos dejen de preguntarse, porque rayos a algunos no nos gusta nuestra bandera y porque rayos nos importan a todos tanto las elecciones del País Vasco, que al fin y al cabo son elecciones para el gobierno de una región.

Hace muchos años (pero tampoco demasiados, y esto es importante), un dictador gobernó España, y gritó Viva España en cada acto, colocó la bandera de España en todos lados, e hizo, del amor a España, un sinónimo del amor a su régimen. Con el tiempo el dictador se murió, y llegó la democracia. Pero la democracia tenía la misma bandera y el mismo Viva España del dictador. Las heridas de esa dictadura aún están abiertas, y aquellos cercanos a las ideas franquistas aún entonan el Viva España y visten la bandera como la de sus propias ideas. ¿Cómo puedo así amar a mi bandera y a mi país, si personas cuyas ideas me parecen detestables han hecho suyos esos símbolos? No me sale, de verdad, no me sale. Si miro a mi bandera, sigo viendo ideas impuestas, dictadura y atraso. En ella no soy capaz de ver la democracia, la libertad y la tolerancia por la que se lucha aquí. Así pues, no soy española de corazón, ni estoy orgullosa de donde nací, porque creo que aún conservamos los símbolos y las ideas de un pasado al que no aprecio en nada.

Pero hay más. Como los indios americanos que protestan hoy por haber sido maltratados y censurados por sus colonizadores en el pasado, en España hay muchas culturas, historias y lenguas que un día se aplastaron para que la ya famosa bandera del ya famoso dictador fuera la única reinante. Por esa historia, por esa cultura y por esa lengua y por la independencia de estas, lucharon y luchan muchos, legal e ilegalmente, hasta el punto de matar, torturar y secuestrar por ello (y estoy hablando ahora, nos guste o no, del terrorismo). Curiosamente, algunas (y digo algunas, que no todas) de las regiones que reclaman derechos para su cultura son las más ricas del país. Y si juntamos dinero con ideas, represión con libertad y terrorismo con independencia, tenemos el cóctel para que trabajar con la política, y con ella con las leyes y con el sentimiento de España, sea como entrar a la cueva de ogro e intentar robarle el mazo sin despertarle. Algo que requiere de mucha delicadeza, negociación y uso de la ambigüedad de la palabra.

Tenemos partidos a los que les encanta España (y con ella la bandera y esas cosas de las que ya hablé); a los que no les gusta nada y se pasan la vida molestando (a estos les ilegalizan cada dos por tres); a los que les gusta su región y les importa un pie el resto (tanto así que sólo piden para ellos y al resto que les den); a los que les gusta tanto su región que tienen el sueño de separarse de España (y se creen que si se separan van a aguantar solitos, ¡ja!) y a los que prefieren no opinar muy alto porque se pegan a quien más les conviene en cada momento (estos son los míos). A todos estos, les tenemos metidos en el parlamento, pegándose por el dinero, las ideas, la libertad, la represión, el terrorismo y la independencia. Llevándose muy bien a ratos, y muy mal a otros ratos, pactando y rompiendo pactos, pidiendo, dando y quitando.

Y ayer; en la que sin duda es la región más región de todas, la que más se pelea por ser lo que es, por estar en España y por no estar, la que no termina aún de no tener muertos por la causa, la que ha llegado a generar hasta la división de un gran partido por no ponerse de acuerdo; ayer, pasó algo. El pueblo votó, y les dijo a quienes tanto ha querido alejarse de España, a quienes han gobernado desde siempre, que se acabó. Que les gusta su lengua, su cultura, su historia y su tierra, pero que también les gusta España. Han dado el voto a todos y a ninguno, y ahora más que nunca, toca llevarse bien, pactar, negociar y dar. Toca cambiar.

Historias

Siempre he admirado a aquellos que escriben historias tan largas como para crear novelas. Yo, que tengo escaso tesón y un nulo don para la narración, les miro desde lejos, con envidia, con la ilusión de contar una historia, pero con la sensación de no saber por donde empezar.

Creo que es (en parte) cuestión de organización, de crear una estructura de capítulos, de saber con detalle que va a pasar en cada momento. Esa parte, quizás no me resultaría difícil, pero le veo un fallo. ¿Donde queda la improvisación? ¿Qué pasa si aún no tengo pensado el final? No lo puedo dejar al azar, necesito averiguar más.

Y digo que necesito averiguar más, porque tengo mi historia. Una historia inspirada en algo que me ató una y dos veces, una historia inspirada en aquello que imagino cada noche. Una historia con una escalera, una historia llena de historia. Una historia, que por cierto, necesita mucho trabajo, mucha búsqueda y muchas cosas que aún no le encontré.

Pero una vez me dijeron que yo siempre tengo lo que quiero, y aunque yo no diría siempre, si diría casi siempre. Por eso sé, que más tarde o más temprano, encontraré mi esquema, mi final y mi historia y que cuando lo tenga, ya sólo me faltará el hijo que no quiero tener para poder morirme en paz.